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CUARTILLAS
Cuidado
 
Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador
La joven estudiante no tuvo buenas notas y la institución que le dio la beca (o préstamo), tuvo que aplicarle la ley: le quitó el dinero que recibía todos los meses. Estaba muy triste la niña, conteniendo las lágrimas y, el funcionario de la institución de préstamo quiso averiguar qué había sucedido. Habló con la maestra, quien confirmó que la niña era buena alumna, pero llegaba tarde a clases, no tenía los cuadernos para las tareas, vestía ropas raídas, y una vez se desmayó por no haber desayunado. Quedó horrorizado el funcionario, porque el dinero que recibía la niña era suficiente para evitarle problemas escolares. Entonces decidió visitar la casa de la niña. Allí se encontró con un padre de familia furioso porque le habían quitado la beca a la hija. Gritó que eso era una injusticia que cometían "porque ellos eran pobres". Exigió que se le diera otra oportunidad a la niña y amenazó con "matarla a golpes si volvía a fracasar". Pudo hablar el funcionario con la madre de la niña, quien en voz baja, con temor, informó que la plata de la beca su marido se la gastaba en licor. "Es que él no tiene empleo, y tenemos que coger ese dinero para la casa", quiso justificar la mujer a su abusivo marido. En otro caso real, el asunto era que la madre-padre había perdido el trabajo. Entonces "vivían" de la beca del hijo inteligente, quien fracasó por falta de útiles escolares y atención familiar. Casos como estos dos que he narrado, hay varios en Panamá, y ojalá sean conocidos y comprendidos por funcionarios de instituciones que dan becas y préstamos a niños y jóvenes inteligentes. Habría que buscar algún mecanismo para que no ocurra esto. Tal vez entregar parte del dinero en útiles, comida, vestidos, zapatos y no en un cheque que puede ser utilizado en todo, menos en apoyo al estudiante aplicado. Pero esta situación de mal uso de un apoyo económico no solamente ocurre con becas y préstamos para alumnos sobresalientes. Hay casos similares con las pensiones alimenticias. Cuando el niño está pequeño, la madre es la que por ley tiene todo el derecho a manejar el uso de la pensión de su hijo. Claro que a veces esa pensión no alcanza para los gastos del hijo, pero hay casos en que se despilfarra esa plata de manera inadecuada. Siempre recuerdo el caso de una mujer que acusó por la prensa a su ex esposo médico, por "no darle una justa pensión a su hijo". El galeno cansado de estos ataques, explicó a los periodistas lo que ocurría". El daba más de mil balboas al mes de pensión. La madre se gastaba esa plata en lujos para ella, y no pagaba la escuela del niño, tenía deudas en el supermercado y la vivienda. El niño andaba mal vestido y con zapatos rotos. Cuando el padre dejó de entregarle el cheque y se dedicó a pagar las cuentas del niño, entonces la madre irresponsable puso el grito en el cielo y lo acusó de irresponsable. Espero que los Tribunales de Menores tengan una actitud de justicia en estos casos, y no crean que siempre los padres separados son los malos de la película. Claro que me dirán que son excepciones de la regla lo que he mencionado aquí en el día de hoy. Pero, de que las hay, las hay!
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