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EDITORIAL
La pesadilla de los precaristas
Poco a poco, un grupo de precaristas se ha ido tomando terrenos del oeste de la provincia de Panamá, ante la débil y tibia oposición de las autoridades correspondientes que dejan sólo en trámite las gestiones para solucionar este enojoso problema. Loma Cová es un típico ejemplo de ello, lo mismo que la comunidad de Capira que está siendo asaltada por personas que dudosamente tengan necesidad de esas tierras, a menos que sean orientadas por profesionales de la tenencia de la tierra que cumplen con propósitos electorales, cuando fomentan esas invasiones en localidades que no son donde ellos residen. Este peligroso avance de los precaristas ha tenido su efecto multiplicador en todas las provincias del país y resulta insólito que las autoridades pertinentes no hayan puesto una solución más enérgica para frenar estas incursiones en la que no se respeta la propiedad pública ni la privada. El Gobierno tiene ya que despertar de ese letargo en que está sumido, porque el problema tiene ribetes alarmantes y crece cotidianamente, ya que los precaristas juzgan que hay debilidad en las autoridades, las que toleran la deforestación, nuevas invasiones, construcción de "casas brujas" y trazado de barriadas sin ninguna planificación. El Gobierno no debe dejarse sorprender por aquella propaganda añeja de que se está atropellando a los pobres cuando son los precaristas los que están usurpando terrenos ajenos. Aquellos de que eran "pobrecitos" los supuestos avasallados por terratenientes y oligarcas es un cuento que ya no funciona y que se quedó atrás con el rojo desteñido de los comunistas criollos. La tierra es para quien la trabaja, pero debe haber una colonización ordenada y con el propósito de aumentar en ella la productividad. No se trata de acaparar tierras para fines electoreros que le garanticen a supuestos menesterosos un caudal electoral a cambio de terrenos invadidos, que muchas veces venden a otras personas necesitadas porque, reiteramos, son negociantes de estas tierras. Exhortamos al Gobierno a no hacer concesiones de ninguna naturaleza y a separar de los conflictos a los políticos demagogos porque ellos son los responsables de los vaivenes que se dan en el campo panameño. Queremos llamar la atención de que este es un asunto grave y que no se puede postergar más porque tendrá consecuencias catastróficas. Un gobierno en que no se respete la propiedad pública y privada está a punto del colapso económico.
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PUNTO CRITICO |
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