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Elián podría decidir al próximo presidente de EEUU

Agencias
Internacionales
Al ingresar en la guerra en torno a Elián González, el vicepresidente y candidato demócrata a los comicios presidenciales de noviembre, Al Gore, va perdiendo la carrera en el plano de las relaciones públicas ante su rival republicano y gobernador de Texas, George W. Bush. Extrañamente, ambos candidatos han tomado posiciones impopulares en el caso de Elián González, ya que la mayoría de los estadounidenses respaldó el procedimiento a través del cual agentes federales quitaron al niño de seis años a los familiares que lo retenían en Miami y lo llevaron con su padre. Una encuesta del diario USA Today y la televisión CNN divulgada este martes reveló que un 60% aprueba la operación realizada el sábado pasado y un 35% lo desaprueba. En tanto, un 68% se opone a que el Congreso haga audiencias para cuestionar la actuación del Gobierno, como quiere la oposición republicana. Pero Bush no perdió el tiempo para denunciar el asalto ordenado por el presidente Bill Clinton como un "escalofriante" mensaje al mundo que "desafía los valores de Estados Unidos". "Las disputas sobre la custodia se resuelven en la calma de la corte, no en el terror de operaciones realizadas en la mitad de la noche", dijo. Y Gore, que se desmarcó de la postura mantenida por el Gobierno de Clinton hace un tiempo al respaldar un proyecto de ley que busca otorgar a Elián la residencia permanente en Estados Unidos, se negó a apoyar la acción de los agentes federales. "Creo que este asunto debió haberse manejado en una corte de familia y con la participación de toda la familia", señaló Gore en un comunicado. La Casa Blanca defendió el lunes la postura de Gore y atacó a los republicanos por politizar la dolorosa disputa familiar. "El presidente entiende que el vicepresidente tiene un punto de vista diferente sobre el caso y su respuesta (de Gore) fue medida y apropiada, y no fue nada parecido a la retórica encendida que hemos visto", dijo el portavoz Joe Lockhart. Pero la ruptura de Gore con la postura del Gobierno implicó acusaciones de que el vicepresidente se puso del lado de la familia de Miami con la intención de obtener el voto de la poderosa comunidad cubana-estadounidense de Florida, un Estado clave en las elecciones de noviembre. Y ha confundido a analistas políticos, encuestadores e incluso a los propios asesores de campaña de Gore. "Yo tampoco entiendo", dijo Andrew Kohut, del Pew Center for People y del Press Polling Institute". "Lo de Bush es comprensible porque los conservadores no aprueban (la operación) y el núcleo de los republicanos es conservador". "Pero la decisión de Gore es un poco más desconcertante", añadió, puntualizando que la mayoría de los demócratas liberales apoyan el retorno de Elián a Cuba. Kohut asintió ante la teoría de que Gore, con su actitud, esperaba ganar los 25 votos electorales de Florida, o por lo menos obligar a Bush a gastar más tiempo y dinero en el Estado. Pero Kohut y otros expertos puntualizan que Gore tiene pocas posibilidades de ganar en un Estado mayoritariamente republicano, que además es gobernado por Jeb Bush, hermano de su adversario. Y advierten de que, con su apuesta, Gore perdió terreno entre los votantes. En efecto, una encuesta de la CBS divulgada este martes revela que un 42% de los consultados desaprueba la postura asumida por Gore en el caso Elián, por un 23% que lo respalda. En tanto, un sondeo de MSNBC encontró que un 43% estima que es menos probable que voten por el vicepresidente debido a su actitud. "Es un error de cálculo", dijo Philip Brenner, analista de la American University.Brenner rechazó la 'estrategia Florida' al indicar que, "si este es el razonamiento de Gore, no es el razonamiento de mucha otra gente". No obstante, ambos expertos advirtieron de que aun si la actitud de Gore responde a sus principios, ponerse del lado de los cada vez más impopulares anticastristas cubano-estadounidenses refuerza la acusación de Bush respecto a que el candidato demócrata "hará o dirá cualquier cosa para resultar elegido".
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