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Todo apunta a evidenciar un país con síntomas agudos de “deshidratación”.  |
La prolongada sequía que tenemos actualmente en Panamá comienza a hacer estragos. De alguna forma u otra, todos nos vemos afectados a lo largo del país por este problema, aunque para algunos el problema es más serio y angustioso.
Las protestas, tranque de vías, secuestro de vehículos cisternas que transportan el agua a algunas comunidades están a la orden del día. Todos claman por el líquido fuente de vida, para sus necesidades elementales.
Son síntomas de una agobiante situación que dentro de unos años se puede profundizar. Nuestra tierra sed. Los campos casi áridos en algunas zonas, especialmente provincias centrales, los pastizales casi secos hasta la raíz, cultivos resecos y cosechas raquíticas son claros síntomas de ello.
SINTOMAS DE DESHIDRATACION
Todo apunta a evidenciar un país con síntomas agudos de “deshidratación” y cada ciudadano tiene cierto grado de responsabilidad. Cualquiera puede revolverse en su asiento, extrañarse o rechazar esta aseveración, pero es así.
Cada uno en alguna forma contribuye al desperdicio del agua o a que su calidad se vea disminuida para perjuicio de todos. Los mares, ríos, quebradas, arroyos, lagos, lagunas y reservas subterráneas son como el “sistema circulatorio” por el que corre ese vital líquido que todos requerimos para nuestra subsistencia.
De nuestra tierra verde de hace algunos años solo quedan algunos “manchones”, en algunos casos calificados como “Parques Nacionales” que no escapan a la feroz depredación de tala y desmonte que prácticamente ha arrasado con la espesa cubierta de vegetación que antaño cubría el istmo.
La necesidad de producir obliga a alterar el ambiente que nos rodea. Hay que socolar, tumbar el monte para sembrar la semilla que luego dará el grano y otros productos para sustentar a una cada vez más creciente población.
Otra suerte corren las áreas boscosas, donde se impone la ley del hacha filosa y el machete para convertirlas en potreros y pastizales destinados a la producción pecuaria.
De cabo a cabo en cada rincón del país crepita la furia de las quemas que empobrecen el árido suelo que ya no aguanta más la presión humana. En más de un caso se mete candela sólo por el placer de ver arder un espacio verde que antes daba abrigo a toda suerte de especies que corren el fatal destino de perecer achicharradas.
Los residuos de los agroquímicos, necesarios para producir alimentos libres de plagas envenenan las fuentes de agua ante su uso descontrolado y sin medida.
En el futuro las guerras no serán por petróleo, tierra o recursos minerales, sino por el agua que cada vez se va haciendo más escasa en cada región del planeta.
Nuestra economía, nuestra cultura, nuestra vida no es posible sin este bien tan preciado como es el agua. Cada quien puede aplicar algunas fórmulas o normas sencillas para que podamos seguir obteniendo todos los beneficios que nos da el agua.
Casi todos estos consejos los hemos escuchado en algún momento, pero vale la pena recordarlos una y otra vez para que siempre los tengamos presente.
Proteger hasta donde sea posible las riveras de las fuentes de agua. No talar los árboles y plantas que están cerca de su cause.
Cuando va caminando por la calle, conduciendo o se transporta en auto no arroje desperdicios por la ventana y eduque a sus hijos para que no lo hagan. Todos los desperdicios que se tiran son arrastrados a las alcantarillas y desagües cuando llueve y de ahí pasan a ríos y quebradas.
Artículos de deshecho como colchones viejos, neveras, estufas, lavadoras y toda clase de chatarra ocasionan serios daños a las fuentes de agua.
Si lava su vehículo no deje el grifo “pluma” abierto y botando el agua, de ser posible utilice un cubo, balde o recipiente para que tome el agua que requiere para esta tarea.
Nuestra tierra tiene sed y nos advierte con un grito desesperado que es deber de todos aportar un “poquito” para que no suframos las severas consecuencias por su escasez o falta de calidad. |