 |
Los siete pecados capitales te deben recordar siete situaciones sexuales que puedes fomentar para tu propio placer.  |
Si todavía estás haciendo el papel de niña buena, te estás perdiendo de muchos placeres merecidos. Aquí te decimos cómo disfrutar del sexo en forma pecaminosa.
Los siete pecados capitales te deben recordar siete situaciones sexuales que puedes fomentar para tu propio placer.
Probablemente los moralistas se escandalizarían con ellos, pero tú puedes realmente disfrutar más del sexo a través de su práctica.
SOBERBIA: Exprésala, sintiéndote orgullosa de tu cuerpo, disfrutando de él sin complejos, ni falsos pudores. Enorgullécete de tu desnudez y lúcela ante tu pareja.
ENVIDIA: Aprovecha la envidia que te suelen causar los relatos de tus amigas sobre sus hazañas sexuales, para aplicar algunas de sus conductas extravagantes en tu relación íntima con tu pareja.
IRA: ¿Has notado que algunas de las parejas más apasionadas suelen ser las que más pelean? La ira crea energía. Aprovecha la energía que te produce cualquier motivo de enojo (éste puede no estar relacionado con tu pareja) para poner mayor intensidad en tu relación sexual.
Trata de no evitar totalmente los conflictos con tu pareja, porque eso conduce al aburrimiento. Mejor aprovecha los momentos de ira, de cualquier tipo, para hacer más excitante el sexo.
PEREZA: Las mujeres más perezosas suelen ser las mejores amantes. Son mujeres a las que no les importa demasiado dejar tareas domésticas pendientes, para disfrutar plenamente de la cama. Trata de olvidarte de tus obligaciones para disfrutar del sexo, sin sentirte culpable de pereza.
AVARICIA: Éste es el pecado de querer siempre más. Y en el sexo, suele convertirse en virtud. Las mujeres que más satisfacen a los hombres son las que parecen insaciables, las que siempre “quieren más”.
GULA: La gula sexual es complemento de la avaricia. Si quieres convertirte en la amante ideal para tu pareja, muéstrate siempre “golosa” en la cama, ansiosa de probar nuevas caricias, posiciones distintas y largas horas de práctica sexual.
LUJURIA: Es otro de los pecados relacionados con los dos anteriores. Aunque teológicamente la lujuria sea considerada un pecado, en el sexo es un elemento de aventura, es ese toque de “fruta prohibida” que hace más disfrutable y delicioso el coito. |