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EDITORIAL
Paro médico
Los médicos residentes e internos programan iniciar hoy un paro de labores para rechazar un proyecto que reglamenta el ejercicio profesional de esos galenos.
Es cierto que los médicos residentes e internos son los que rinden una mayor labor en los hospitales al estar sometidos a un horario que muchas veces puede decirse que es esclavista.
En algunos casos los galenos laboran hasta 110 horas semanales, entre horarios regulares y extraordinarias, cuando la jornada regular de los trabajadores del sector público y privado es de entre 40 y 48 horas.
Sin embargo, también es cierto que el paro parece una medida extrema, sobre todo porqué el proyecto aprobado por el Consejo de Gabinete y presentado por el Ministro de Salud ante la Asamblea Legislativa, no ha sido discutido ni en primer debate.
Lo correcto es que la dirigencia médica exponga sus objeciones al proyecto en el seno de la Comisión de Salud y luego ante el pleno de la Asamblea Legislativa. De no atenderse sus propuestas, entonces tendría cabida la medida extrema del paro.
Todos sabemos que en un paro, la salud que se perjudica es la de los más humildes. La gente con capacidad puede recurrir a las clínicas y hospitales privados, pero el pobre, no tiene más lugar que recurrir que a los hospitales públicos.
Aunque se asegure que serán atendidas las urgencias, para nadie es un secreto, que en un paro, se desmejora la atención de los pacientes y enfermos.
En esta guerra entre el gobierno y el gremio médico, no habrá más perdedor que los pobres que buscan alivios en los hospitales regentados por el Estado.
Al final, el Ministerio de Salud y los médicos lograrán acuerdos que pongan fin al paro, pero quizás el enfermo que requiere una atención adecuada, no podrá esperar y se le escape la vida, mientras los responsables de dotarlos de una adecuada atención se debaten entre las bondades y maldades de un proyecto.
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PUNTO CRITICO |
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