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Estados Unidos planea establecer una relación militar con el nuevo gobierno de Irak para poder asegurar el acceso del Pentágono a las bases militares del país, así como proyectar la influencia estadounidense en la región, según publicó ayer el diario 'The New York Times'.
El Ejército estadounidense celebró entrevistas para el mantenimiento de cuatro bases en Irak que podrían ser utilizadas en el futuro: una en el aeropuerto internacional de Bagdad, otra en Tallil, cerca de Nasiriya (sur) la tercera en una zona aislada en el desierto y la cuarta en Bashur, en el Kurdistán (norte).
Los militares están ya utilizando estas bases para apoyar las operaciones contra los focos de resistencia del antiguo régimen de Saddam Hussein, así como para la distribución de la ayuda humanitaria y como punto de apoyo de las patrullas de reconocimiento.
Sin embargo, el futuro acceso de Estados Unidos a estas bases, en caso de crisis, dependerá de las relaciones entre Washington y el nuevo gobierno de Bagdad, según el rotativo. Si los vínculos son lo bastante sólidos, la colaboración militar podría convertirse en uno de los avances más importantes en materia estratégica en la región, señala 'The New York Times'.
Un punto de apoyo militar en Irak aumentaría la influencia en la frontera con Siria y, junto con la creciente presencia de Estados Unidos en Afganistán, rodearía Irán, creando una nueva área de influencia norteamericana.
Estos objetivos no contradicen la política oficial de la Administración Bush de rápida retirada de Irak, según un alto cargo militar estadounidense.
Asimismo, Estados Unidos opina que esta creciente presencia norteamericana en Oriente Próximo y en suroeste asiático podría fijar nuevos objetivos terroristas en la zona.
Por ello, el Pentágono intenta aliviar las tensiones internas en Turquía y Jordania. |