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La creación de un nuevo sitio Ramsar en la Bahía de Panamá, sobre una extensión territorial de 72,280 hectáreas, en la zona costera donde desembocan los ríos Bayano, Pacora, Tocumen y La Maestra, es, sin lugar a dudas, uno de los pasos más importantes dados en los últimos tiempos, en materia de protección y conservación del ecosistema vegetal y animal costeros en la República de Panamá.
Un sitio Ramsar es una especie de humedal, donde se reproduce gran parte de la cadena biológica costera que contribuye, incluso, al sostén de industrias como la de la pesca, que genera cuantiosos ingresos a la economía del país.
A ese intrincado y paradisíaco escenario natural de playas, esteros, desembocaduras de ríos, manglares, lagunas y pantanos, arriban anualmente según los cálculos de la Sociedad Audubon entre 1 y 2 millones de aves, con un promedio de 150 a 360 mil aves diariamente.
Quizá por razones de nuestra cercanía al mar, la mayoría de los panameños no tenemos una visión científica amplia del valor que tienen estos lugares para elementos como el clima, las precipitaciones pluviales y demás fenómenos naturales básicos para el desarrollo de la producción de alimentos.
Ese esfuerzo combinado de la ANAM, ANCON, y otras instituciones gubernamentales y no gubernamentales, nos obliga a todos los que habitamos en este bello país, a cooperar no arrojando basura en los cauces de los ríos, en las playas y en los manglares. |