Nada impresiona en la actualidad, menos aún a las jóvenes, que prefieren unos buenos implantes de senos, que cualquier otra cosa. Sí, los regalos más preciados de las quinceañeras y las no tan quinceañeras es una buena cirugía plástica para borrar los pequeños desperfectos de fábrica.
Es casi común ver a mujeres delgadas con un busto el doble o triple de su tamaño, sin embargo la novedad es la reconstrucción del himen, todo un "boom" en Estados Unidos. Volver a experimentar la virginidad, o mejor dicho, disfrazarla. Conste, que no son las más pudientes la que se dan este lujo.