Murió cinco minutos después de haber llegado a la sala de urgencias del Hospital Regional de David. José Alcides Caballero tenía 24 años y era el ayudante del bus de la ruta David–Frontera, el cual se accidentó en el distrito de Bugaba el martes en la tarde.
Caballero sufrió severos golpes externos e internos. Él cayó a más de 100 pies de altura en la entrada del puente sobre el río Escarrea.
A los 30 minutos murió su compañero de trabajo y conductor de la unidad 33 con matrícula 4B- 264, José Villarreal Staff, de 34 años.
Staff había llegado hablando al hospital, pero poco después perdió el conocimiento y no lo volvió a recuperar.
El auxilio de las ambulancias del Cuerpo de Bomberos de Bugaba, Policlínica Pablo Espinosa y el Departamento Nacional de Desastres, cuyas unidades acudieron al lugar del accidente en cuestión de minutos, fue vital para el traslado inmediato de los heridos hacia el Hospital Regional, donde ya dos grupos de intervención en crisis los estaban esperando.
“Dos anestesiólogos con 2 residentes, 2 cirujanos con 3 residentes, 2 ortopedas con 3 residentes, 3 Médicos generales del cuarto de urgencias, 2 Médicos generales del hospital, 1 urólogo, 1 neurocirujano y un radiólogo se encargaron de la ardua atención de los pacientes, sin embargo, a pesar del esfuerzo no se pudo salvar la vida de dos”, explicó el Director Médico, Daniel Saldaña.
Todavía ayer, miércoles, la señora Irania Coba, de 55 años, una de las pasajeras, permanecía muy delicada de salud en la Sala de Cuidados Intensivos del hospital de David, mientras que Blanca Baruco se mantenía estable en el II piso, al igual que su hijo Fernando González Baruco, de 9 años, quien está en el hospital Obaldía. Jaime Gutiérrez también está fuera de peligro recluido en el III piso del Regional, en tanto que Jorge de Obaldía sólo esperaba algunas evaluaciones y posiblemente hoy, jueves, sea dado de alta.
Doce unidades del Cuerpo de Bomberos de Bugaba fueron los primeros en llegar a la escena cuando eran casi las 5:00 de la tarde del martes. Gran cantidad de artículos personales de los pasajeros estaba regada entre el arrastre que se observaba en la tierra debajo del puente que fue construido recientemente con el ensanche de la carretera Interamericana.
La Policía Nacional también acudió al llamado y auxilió a los heridos que fueron sacados poco a poco, ayudándose con manilas de nylon mientras que la lluvia seguía cayendo en el lugar donde han ocurrido ya más de 20 accidentes de tránsito.
Muchos curiosos que pasaban por el lugar se preguntaban cómo alguna persona pudo sobrevivir a esa violenta caída que en cuestión de segundos se convirtió en una tragedia difícil de olvidar, porque quedará en la mente de los sobrevivientes que vivieron esos momentos de agonía cuando el bus donde viajaban terminó enterrado al lado de un río.