Una nube de humo se ha apoderado, en los últimos cuatro días, de Penonomé, Antón y Río Hato por las constantes quemas que se están realizando en terrenos baldíos y áreas que utilizan los campesinos para sembrar diferentes productos. Esta situación está afectando a muchas personas que se quejan por el calor y el humo excesivo.
En un recorrido por los distritos de Antón y Penonomé, se pudo observar la cantidad de humo que cubre terrenos y hasta residencias, producto del incendio de herbazales, que se ha convertido ya en un problema para asmáticos y alérgicos, que tienen que resignarse a respirar aire contaminado
No existe un control, a pesar de que la labor de los bomberos es apagar estos incendios, se hace el trabajo, pero inmediatamente hay otro sector incendiado, denuncian los moradores de varias comunidades afectadas.
Según algunos datos del Cuerpo de Bomberos de Penonomé, por día, se reciben -en el punto de control- dos o tres llamadas de incendios de herbazales o 1070-Héctor, como ellos los llaman.
A pesar de que acuden al llamado, en ocasiones resulta complicado movilizar todo el personal a estos incendios cuando hay otra emergencia en donde corre peligro la vida de alguien.
Los incendios de herbazales en Penonomé y Antón, en especial en áreas rurales, se han incrementado este verano, lo que ha afectado a la población, ya que -en horas de la tarde y de la noche- el calor es inaguantable por la cantidad de incendios que se registran.
El director de la ANAM en Coclé, Jorge Carrera, dijo que esta situación es preocupante, ya que están casi al final de la temporada seca, periodo que aprovechan los productores de subsistencia para quemar sus montes, lo que sí está permitido por la ley, si se trata de subsistencia para estos sectores, donde hay escasez de recursos económicos.
Carrera sí hizo el llamado a los que se dedican a las quemas: que lo hagan de forma moderada y que soliciten los permisos correspondientes para que la actividad sea controlada por los estamentos correspondientes.
Los incendios en áreas rurales para la subsistencia continuarán todo el verano, pero los afectados solicitan a las autoridades que traten de buscar un mecanismo para regularlos, ya que el humo se ha apoderado del pueblo y el calor a veces es insoportable.