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EDITORIAL
El calvario de los Jubilados y Pensionados
El país se mantiene a la expectativa sobre el anunciado préstamos (¿?) de 200 millones de balboas al Banco Nacional supuestamente para reactivar la economía y por las intenciones de compra del hospital San Judas Tadeo por 12 millones de balboas.
Ambos desembolsos no dejan de ser preocupantes por cuanto el Estado ha sido tradicionalmente un mal pagador de las deudas contraídas y porque nadie realmente garantiza la recuperación de esos dineros. Los panameños deben recordar el desastre financiero que fue el Proyecto Colectivo de Vivienda durante la administración del Dr. Abraham Saied y hasta el momento poco o nada se ha resarcido de ese patrimonio de la Caja de Seguro Social.
Este escándalo ocurrido durante la dictadura castrense estremeció la conciencia nacional y los gobiernos "democráticos" que le sucedieron a aquella época del terror, han sido cautelosos o han preferido eludir el tema cuyo brazo largo de corrupción alcanza a altos personajes de la política criolla.
No es posible que teniendo tantas limitaciones la Caja de Seguro Social como son la falta de medicamentos, equipos inservibles, camas oxidadas, falta de reactivos y falta de personal y equipo en la sala de diálisis, se convierta en prestatario del Banco Nacional con el aval del Gobierno. No queremos pensar que la Junta Directiva de la Caja de Seguro Social y su director general hayan sido objeto de presiones para otorgar un préstamo sin precedentes de 200 millones de balboas. La posible adquisición del hospital San Judas Tadeo por 12 millones de balboas en vez de construir uno nuevo en un área creciente como Tocumen, lo que sería una fuente de trabajo para ese sector marginal, es motivo de suspicacia en diferentes estratos sociales porque se piensa que hay posibles beneficiarios políticos en la compra de ese centro de salud que originalmente costó 6 millones de balboas.
A todo esto, los pensionados y jubilados parecen pordioseros que mendigan un aumento en los emolumentos que reciben de la institución. Mientras que los directivos del Seguro obnubilados por la fantasía de una posible ganancia de intereses, dan riendas sueltas a su entusiasmo sin freno, los asegurados emprenden un calvario lleno de incertidumbres sobre si será verdad tanta belleza como la pintan. Ojalá no se repita la historia del Proyecto Colectivo de Vivienda y de tanta gente que ha desfalcado el Seguro Social y que andan libres porque la impunidad parece haberse institucionalizado en este país donde todo el mundo sale ileso.
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PUNTO CRITICO |
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