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El paciero Raúl no es un buay que les mueve el piso a las guiales con solo verlos, no que va, el man más bien es feo, de esos que tienen una nariz de patacón que si tienen resfriado inundan la oficina en moco, (¡guácala!), el man sólo tiene un muy buen trabajo, gana muchos verdes y tiene una labia muy buena.
Las chichis que se disputaban al buay eran Luisa, una chichi de caderas redondas, cintura de avispa, botaflys firmes y carita de muñeca, mientras que Rosa María era de estatura mediana, labios sensuales, caminar rico, y unos melones tormentosamente grandes.
¡Que va papá!, la verdad que la decisión del man estaba dura, mientras tanto era el buay el que gozaba ya que las dos nenas se le ofrecían en bandeja de plata, le daba besos y caricias prohibidas,¡no que va!, el man estaba gozando.
Pero qué creen, a uno de sus compañeros de trabajo se le ocurrió la genial idea de hacer una fiesta e invitar a todo el bonche, eso sí que iba a estar bueno, y claro que Rosa María y Luisa estaban invitadas.
Las primeras en llegar fueron las nenas que iban vestidas despampanantes, ya saben, con estas ropitas que están de moda y que no dejan nada a la imaginación, y con esos cuerpos las dos eran dos pecados.
Luisa llevaba una blusita rosada amarradita con un lacito atrás y toda la espalda afuera, un pantalón a la cadera, bien corto, mientras que Luisa llevaba una blusa blanca sin sostén y los melones saltando adentro, con una faldita bien corta y pegadita, no que va, la baba se les salía a todos los manes.
Pero las nenas sólo tenían ojos para Raúl, y claro al principio de la fiesta el man la estaba botando, pero se dejó llevar por el codo y lo empinó tanto que fue el primero en quedar super hiper happy.
Y se supo, qué creen, al man se le mojaba la canoa cuando tomaba, mejor dicho se le hundía la canoa cuando bebía, así que le pidió a Luisa que le prestara su cartera para desfilarse, y resultó que el man tenía un caminao bien sabrosón y de la manera más sensual y provocativa se mandó a darle besos a un compañero de trabajo.
Claro que a Patricio, uno de los compañeros de trabajo del man no le gustó nada el cuento, y le mandó un solo mata puerco al man y fueron las nenas las que terminaron de rematárselo.
Que va papá, las nenas estaban furiosas y sólo se preguntaban cómo era posible, tantas peleas y él, del otro equipo, no lo dejaron hasta que el man ya no reaccionaba de tanto golpe. Les cuento que el man a la mañana siguiente se presentó en la oficina como si nada, ya que de la borrachera se le había olvidado todo, pero Laura lo hizo reaccionar diciéndole "pendejo, tragador de agua, moja helado, partido".
Eso fue todo para el campeón, el man se pintó de colores y nunca jamás se supo del pelao Raúl. |