|
"Este tipo de lucha nos da la oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana". Pero también nos permite graduarnos como hombres, los que no puedan alcanzar ninguno de estos dos estadios, deben decirlo y dejar la lucha. Palabras del guerrillero heroico Ernesto "Che" Guevara, dirigidas al grupo de combatientes que perecieron junto a él en las agrestes selvas bolivianas.
Por ello, el evocar hoy a Eduardo Santos Blanco en este 42 aniversario de su muerte en Banquillo del Cerro Tute como integrante de un grupo de jóvenes idealistas, comandados por dos valerosos panameños, el periodista Jaime Padilla Béliz y el Arq. Samuel Gutiérrez, es traer en el recuerdo a los miembros de esta guerrilla, que si tomamos las palabras del "Che" se graduaron no sólo como revolucionarios, sino también como hombres, porque su sangre generosa quedó esparcida en la indómita tierra de Urracá.
Recuerdo que dos días antes del 5 de abril de 1959 hablábamos con Edy Blanco en la calle 15 oeste, donde hoy están los estacionamientos del "Machetazo". Eramos amigos que nos ubicábamos todas las noches en el lugar para escucharlo sobre varios tópicos entre ellos la toma del Consejo Municipal de Panamá por parte de fuerzas progresistas, quienes desalojaron a gran parte de sus miembros por actividades de corrupción.
Fue la última noche que conversamos con Edy, porque jamás lo volvimos a ver, en medio de la desesperación de su madre Doña Enriqueta de Blanco y de sus entrañables hermanos Boris y Fredy Blanco. Avidos de saber que había pasado con él sumado a los rumores que se corrían por el barrio de Santa Ana de que él estaba en con un grupo de guerrilleros en Veraguas, tenía a sus familiares y amigos en un estado de desesperación. Tratábamos de obtener información a través de un periodista amigo que laboraba en el "DIA" y que vivía muy cerca de "Edy" entre calle 15 y 14, Mario Garrido Araúz, quien días después nos confirmó que posiblemente uno de los muertos en el choque entre la Guardia Nacional y los guerrilleros era Eduardo, por la vestimenta que llevaba. Fue una noticia dolorosa para todos y mucho más impactante para la familia Blanco. Vimos a vecinos del área llorando porque era muy querido en el Barrio. Con él perdí a otro amigo, José Rogelio Girón, que había participado junto a nosotros en las Jornadas de mayo y octubre de 1958, colocando tanques de basura por el Teatro Tropical para impedir la entrada de los carros de la Guardia Nacional al Instituto Nacional donde se atrincheró la resistencia estudiantil. Amigo Edy y José Rogelio, reciban este mensaje de recordación que como tú decías Edy, evocando a Martí, "Morir por la Patria es vivir" y que la sangre redentora que salió de sus venas se tradujera en hermosos frutos de buena cosecha como homenaje a quienes dieron su vida por una Patria con verdadera justicia social. |