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La resurrección de Nuestro Señor Jesucristo es el complemento que, aunado al sacrificio en la cruz, le asegura al ser humano la oportunidad de aspirar a una nueva vida.
Esta nueva vida es una donde los errores del ayer, junto con los traumas y complejos que puedan acompañarle, son dejados atrás, gracias al amor de Dios, tal cual se manifiesta en Juan 3:16.
Aspecto trascendente de la fecha y que debe ser resaltado y recordado siempre, es que a Jesús lo podemos encontrar entre los vivos. La idea de un Cristo débil debe ser reemplazada por la de un Jesús triunfante y capaz de comprendernos.
No en vano el punto primario de la teología es la que muestra a un Dios presente y activo en el mundo, el cual está más cercano a nosotros de lo que muchas veces pensamos o sentimos.
Todo lo anterior gracias a la victoria de Jesús sobre la muerte, gracias a la resurrección gloriosa del Hijo de Dios, el Salvador de la humanidad. |