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EDITORIAL
Vencer la muerte
El Señor ha resucitado de entre los muertos, como lo había prometido. Alegrémonos y regocijémonos todos, porque reina para siempre. ¡Aleluya!
Así se escucha el pregón de este día glorioso. Pero ¿qué significan estas palabras para los cristianos de hoy, especialmente para los panameños?
Cuando se mira alrededor, y aparecen a la vuelta de la esquina los menesterosos, las prostitutas, los ladrones, los adinerados que se hacen políticos corruptos para obtener sin esfuerzo ni trabajo más dinero; cuando se mira en torno, decíamos, y se ven estas cosas, y la injusticia muerde el rostro de todos, la idea de la resurrección de Jesús se pierde en la desesperanza.
En este contexto funesto, con el agua hasta las barbillas, los cristianos verdaderos se diferencian del conglomerado gris, se levantan de la masa con una sonrisa entre los labios, dispuestos a mejorar las cosas con su trabajo y entusiasmo. El pesimismo y la tristeza deberán ser siempre extraños al cristiano y, si se dan, necesitarían de un remedio urgente.
No debe sernos lícito a los panameños desfallecer ante la adversidad. Estar alegres es una forma de dar gracias a Dios por los innumerables dones que nos hace. Pero ¿cómo sonreír si tanta miseria nos agobia? Dar alegría será con frecuencia la mejor muestra de caridad para quienes están a nuestro lado. Muchas personas pueden encontrar a Dios en nuestro optimismo, en la sonrisa habitual, en nuestra actitud cordial. Y con nuestro trabajo.
Si todo a nuestro alrededor se oscurece; si parece que no hay salida y los caminos se cierran, al cristiano se le invita a levantarse del fango, y a avanzar, con la certeza de que puede salir de la encrucijada. Nunca dejarse vencer por el decaimiento. Nunca pedir a Dios las soluciones sin mover un dedo para cambiar el entorno.
Son precisamente estos conceptos, el de la alegría y el trabajo optimista y con fe, los que subyacen en el mensaje de Pascua. Así se vence a la muerte que rodea a la familia panameña hoy. Ante tanta mala noticia, tanta podredumbre, y tinieblas, la respuesta del cristiano, y del cristiano panameño, debe ser la sonrisa y el empuje.
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PUNTO CRITICO |
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