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Panamá tiene una riqueza pluvial apreciada muy poco por los ciudadanos. De Darién a Chiriquí hay numerosos ríos cuya seductora belleza ha sido de la admiración de propios y extraños.
Recuerdo que en mi niñez los paseos eran al río Juan Díaz y al Trapichito. Este último fue el balneario favorito de la muchachada en las décadas del ´50 y ´60, pero una leyenda fatal de ahogados y desaparecidos menguó la asistencia a este río que estaba ubicado en la comunidad de Villalobos.
Por los mismos años, existió en lo que es ahora Urbanización Los Angeles una noria que según relatos fue construida por los norteamericanos y a la que acudían residentes de Bethania y Vista Hermosa. Esta noria que ignoró cuáles eran los afluentes del río que la alimentaba, "se perdió" cuando Los Angeles fue totalmente urbanizada y hasta el momento no he podido dar con su real ubicación.
Recuerdos de infancia son los que pasé en los ríos de Chame en el oeste de la provincia de Panamá. Yeguala, Las Peñitas, Paso El Medio, El Encanto y Cabuya eran los ríos más acogedores. Yeguala o Palmar del río adyacente a la Finca de Don Candelario era el balneario favorito y a este le competía Paso El Medio, ubicado contiguo a la carretera. Fue una época de ambiente bucólico que guardó de mis primeros días de infancia.
He disfrutado también las tranquilas aguas de los ríos La Villa, Tonosí, Perales, Estivana y El Pilón en la provincia de Los Santos. En las huertas del río La Villa me bañé varias veces lo mismo que en Tonosí y su afluente río Guánico. Mientras viví en Chitré, era habitual la comparecencia en el río La Villa debajo del puente del mismo nombre.
En Herrera fui muchas veces al río Pedregoso en Pesé, a El Estiguita, El Barrero y al Paso Viejo donde nace el río La Villa. En Ocú me bañé en el río Ceñiles y en el Llano de la Cruz, y el Santa María en el río del mismo nombre.
En Veraguas disfruté del río de San Francisco de La Montaña y en Colón del Guanche, Chagres y del río Indio. En Chiriquí, en el Risacua, Caldera y Chiriquí Viejo. En Coclé, en El Pajonal y el Zaratí. En Bocas del Toro, en el Changuinola y en Darién en el majestuoso Tuira. En el este de la provincia de Panamá en el Mamoní, Cabobre, en el Bayano y Pacora.
Como podrán observar, me he bañado en casi todos los ríos de todas las provincias del país y por eso puedo hablar con toda propiedad de ellos.
Me duele que la mano del hombre hayan destruido algunos de ellos sacando arena y cascajo como los de Chame y Pacora. Las verdes frondas también se han perdido y debemos alertar a las autoridades para que esto no siga ocurriendo ya que se cometerá un crimen ecológico.
Un día como hoy, Domingo de Resurrección, era todo un acontecimiento en Chame en el que se abarrotaban los ríos Yeguala y Paso El Medio. Así mismo acaparan hoy la atención los ríos Cabobre y Pacora. Lamentablemente, los atractivos de los ríos panameños no aparecen en afiches ni en guías de turismo y por eso poco o nada se conoce de ellos. El distrito de La Chorrera, por ejemplo, cuenta con 11 chorros pero sólo se conoce el de El Espino; Veraguas tiene el Salto de El Frijoral; Chiriquí con el del Chorcha y así otros saltos y cascadas que no los promociona el Instituto Panameño de Turismo. |