El papa Benedicto XVI lavó ayer y secó los pies a 12 personas, reproduciendo un episodio de la Ultima Cena, y dijo que ese acto de Jesús representaba una limpieza de las "impurezas" de la humanidad.
En su homilía, Benedicto expresó que Jesús había lavado los pies de sus discípulos para purificarlos, de modo tal que pudieran acompañarlo en la Ultima Cena.
Benedicto recordó la traición bíblica de Judas y dijo que el apóstol había sido un mentiroso y un traidor, para quien "el dinero era más importante que la comunión con Jesús, más importante que Dios y su amor".