Zacarias Moussaoui, el único acusado por los atentados del 2001 en EE.UU., afirmó que no desea la pena de muerte porque ese castigo contraviene las enseñanzas del islam, al tiempo que criticó el trabajo de su equipo defensor.
Durante la segunda fase del juicio en su contra, en la localidad de Alexandria (Virginia), Moussaoui trató de distanciarse de declaraciones que hizo en los últimos cuatro años en el sentido de que quería ser ejecutado "por decir la verdad al tirano".
Interrogado por uno de sus abogados, Gerald Zerkin, sobre una declaración que hizo en agosto del 2002 a favor de su ejecución, Moussaoui explicó que consultó varios libros del islam y determinó que la pena de muerte viola las creencias de su fe.