Es probable que usted haya conocido o lidie con un niño con energía excesiva, y en ocasiones hasta se desespere por su conducta. Quizás lo que usted desconozca es el hecho de que se encuentra frente a un niño hiperactivo. ¿Qué es eso?
Para empezar le diremos que la hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños. Ellos desarrollan intensa actividad motora, pero sin un propósito alguno. Esta aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Sin embargo, disminuye la actividad cuando están solos.
Pero cómo conoce usted que está frente a un niño hiperactivo. Según los conocedores en materia, son problemáticos, muchos poseen un espíritu destructivo, no sienten castigo alguno, son inquietos y nerviosos. Además, por lo general, son niños difíciles de educar, ya que se desconcentran con facilidad.
Son niños impulsivos, desobedientes, tercos y obstinados, incluso insisten mucho hasta lograr lo que desean. En resumen, son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén.
Según su edad, así mismo manifiestan ciertos indicadores de la hiperactividad. Los niños de 0 a 2 años presentan problemas en el ritmo del sueño y durante la comida. También tienen períodos cortos de sueño.
De 2 a 3 tres años son inmaduros en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, no tienen noción de lo que es peligro, por lo que son propensos a sufrir de accidentes. Ahora, de 4 a 5 años tienen problemas de adaptación social y desobediencia. Ya a partir de los 6 años se muestran impulsivos, tienen déficit de atención, fracaso escolar y comportamientos antisociales.
¿POR QUE SE DA?
La hiperactividad infantil es bastante frecuente, se calcula que afecta aproximadamente a un 3% de los niños menores de siete años y es más común en niños que en niñas. Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad: Dificultad para resistir a la distracción, para atender selectivamente, para acabar tareas ya empezadas, dicen siempre lo que piensan, no se reprimen e incapacidad para aplazar las cosas gratificantes.
Los padres de niños hiperactivos pueden definirlo como inmaduros y maleducados, ya que por su forma de ser son foco de problema entre los miembros de la familia. Una cosa que hay que tener en cuenta es que si los padres riñen con el niño hiperactivo pueden estar fomentando un déficit de autoestima por su parte (sobre todo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, porque el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien.
El tratamiento de la hiperactividad depende del caso. El tratamiento farmacológico es a base de estimulantes para ayudar a que el niño pueda concentrarse mejor. Pero el psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, para favorecer una mejor integración del infante.
Por su parte, el tratamiento cognitivo está basado en la realización de tareas, con las que el niño aprende a planificar sus actos.