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Las llamas envolvieron el amanecer del jueves. Cuando en el resto de la ciudad capital la población se perdía en las profundidades del sueño, en otra parte, casi en las faldas del Océano Pacífico, el barrio de San Felipe se debatía en el infierno ardiente que dejó como saldo una mujer calcinada y doscientos damnificados. Un voraz fuego consumió unas cinco casas de madera ubicadas en la Calle Cuarta.
UNA VELA
Serían las 2:45 a.m.. Susana Navarrete, una enfermera jubilada de unos 76 años, se levantó a cumplir alguna necesidad fisiológica, según informes del Cuerpo de Bomberos y la Junta Comunal de San Felipe.
La señora acostumbraba tener alumbrado un santo de su devoción. Aparentemente tropezó y tumbó el cirio. En pocos minutos, el viejo inmueble 7-65, ya condenado por el MIVI, fue pasto fácil para las llamas que como lengüetas infinitas se extendieron al resto de las casas del sector, cuatro en total.
DURA TAREA
El Cuerpo de Bomberos terminó de controlar el fuego aproximadamente a las 6:35 a.m., según una fuente de la Junta Comunal de San Felipe. Una fuente del Cuerpo de Bomberos señaló que varios carros participaron en la exhaustiva labor. En la labor comunitaria participaron bomberos voluntarios que se unieron a sus compañeros de labores para combatir el fuego.
ADVERTENCIAS
Mario Kennedy, Representante del histórico barrio, dijo que la víctima -Susana Navarrete- acostumbraba a alumbrarse con velas. "Estos señores medio tercos no quieren irse donde sus familias, sino que quieren ser independientes... ella se alumbraba con velas y parece que ésta causó el incendio", dijo Kennedy.
"La señora era muy querida aquí en el Corregimiento, y desgraciadamente murió calcinada. Vivía sola y a cada rato se le decía que esa vela podría ocasionar un desastre", precisó el dirigente comunitario.
REUBICACIÓN
Las familias afectadas podrían ser reubicadas en un lote baldío de la manzana 1052, la cual queda en Avenida A. Temporalmente se encuentran albergados en la Pensión Panamericana que se encuentra ubicada en el mismo corregimiento, y otros han sido acogidos por sus familiares hasta que se resuelva su situación habitacional.
A pesar de la inmediata solidaridad de las autoridades, en los rostros las víctimas del incendio se reflejaba la tristeza de haber perdido todo o parte de sus pertenencias. Este es el segundo incendio que se registra en San Felipe en lo que va del año. |