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EDITORIAL
Otra vez Fidel
El gobierno más viejo del planeta se reniega a morir a sus 45 años, tal como lo ha reclamado la disidencia cubana, que suspiró un aire democrático de segundos con la aparición del conocido Plan Varela y que poco después se esfumó por los pasillos de la isla con el arresto de mentes liberales y la condena a 20 años de cárcel de sus miembros, sólo por pensar diferente a Fidel Castro.
La política internacional está definida. Se busca la integración al mundo global mediante la participación democrática de los líderes, no obstante, el fantasma que no quiere irse de la isla. Quiere permanecer unos años más, al menos eso lo reconocen los propios cubanos que aprovecharon la caída de Sadan Husein para hacerse sentir y gritar: ¡Libertad!
Una libertad que intenta crear las condiciones de transición para que el pueblo de José Martí alcance el derecho a la vida. Esos deseos los sembró el ex presidente Jimmy Carter en su visita a la isla.
El segundero del reloj mundial nunca se detiene. Los tiempos van cambiando, así como se alteran las condiciones socioeconómicas de los pueblos, a través de sus estrategias y políticas de Estado, pero en Cuba no parece haber cabida a la libertad, más bien las mentalidades sectarias y totalitarias dominan el panorama político.
Para Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, en su país nunca ha habido nunca libertad; el gobierno viola todos los derechos civiles, políticos y económicos, por ello condena la brutal decisión de encarcelar a los cubanos del Plan Varela que aman a su país y quieren una solución sin intervencionismo, donde la salida al actual régimen sea a la manera cubana, entre cubanos, sin la presencia de terceros para solucionar sus problemas.
La crisis en Irak, que acapara el panorama político mundial, es un ejemplo crudo de las decisiones que adoptan los líderes mundiales, por lo que los isleños no logran ver un eco de los organismos internacionales ni de los gobiernos democráticos que condenan el encarcelamiento a 20 años de un grupo de disidentes que exigían el libre ejercicio político.
Ya no hay credibilidad de los organismos mundiales para los cubanos, pues el sometimiento muere la intentona de una primavera tropical, que influyó a crear un ambiente de apertura hacia las actuales autoridades de la Isla.
A pesar de que el pueblo pierda las esperanzas de respirar un aire democrático, la tierra sigue girando sobre su mismo eje y con ello las ideas de mejores como las de Elizardo Sánchez, quien se atrevió a decir que el gobierno de Cuba ''está en fase terminal y puede que la agonía se prolongue unos años más, pero eso no importa en términos históricos. La historia ha demostrado que todo puede ocurrir, tanto como el cambio de visión de un individuo como el rumbo de una nación.
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PUNTO CRITICO |
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