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Millones de balboas destina el gobierno en la reparación de escuelas, y ya se dijo que no se podrán arreglar todas. Pasarán años para lograr poner en buenas condiciones numerosos centros educativos que ahora están en mal estado.
Es cierto que el gobierno cobra impuestos para tener dinero y reparar escuelas. Pero me parece que la comunidad también puede o debe participar en este esfuerzo.
Después de todo, los que se benefician son los residentes de esos sitios. Además a veces los daños de las escuelas y colegios, son causados por irresponsabilidad de los niños y jóvenes.
A esto hay que añadir que ciertos daños son menores, que muy bien pueden arreglarse con poco costo y esfuerzo.
Esto lo comprobé hace años en un colegio de Chame. Allí me gané el poco afecto del director, cuando "metí mi cuchara" y me atreví a darle consejos sobre cómo manejar su centro educativo.
Resulta que caminando por el patio del colegio descubrí una pila de sillas y bancas dañadas en un rincón. Eran tantas que llegaban al techo del colegio.
Movido por mi "curiosidad periodística" observé los daños que tenían las costosas bancas de hierro y madera. Varias de ellas se habían quedado sin tornillos y por eso se dañaron. En realidad, se trataba de daños sencillos de arreglar, con tornillos que se venden a dos por real (por lo menos en esa época).
Siguiendo "mi naturaleza" cometí el error de "aconsejar" al director del colegio, cosa que luego me di cuenta que no le hizo ninguna gracia. Le dije que por qué no organizaba una reunión de padres de familia y alumnos de últimos años del colegio, quienes con simples destornilladores (traídos por ellos mismos de sus casas), podrían arreglar sin problema numerosas bancas que ahora estaban dañadas y echándose a perder en la intemperie.
No recuerdo si alegué que así se economizaría mucho dinero al gobierno, pero lo cierto es que mi idea (que consideré genial), no le agradó al director. Nunca más me invitaron a dictar otra charla en ese lugar.
Sin embargo ¡sigo en trece! Creo que la comunidad muy bien puede y debe meter el hombro para arreglar y mantener en buen estado numerosas escuelas del país. ¿Falta pintura? Bueno, que hagan una rifa, saquen dinero de un baile, o inventen una feria y compren pintura y brocha, ¡y a pintar la escuelita!
¿Que los servicios están tapados? Estoy seguro que en la comunidad habrá padres de familia que sepan destapar servicios. (Después de todo, sus propios hijos fueron quienes los taparon).
¿El techo tiene goteras? A buscar el sellatecho y ponérselo para evitar que se siga dañando la escuela donde los hijos se forjan un mejor porvenir.
Esta idea sirve tanto para escuelas y colegios del interior como de la misma ciudad. E incluso en la Universidad de Panamá, donde hay gente irresponsable que escribe "baterías" en las paredes de los salones, lo mismo que frases obscenas.
Sería hermoso ver a los grupos izquierdistas que tanto protestan en la "U", organizando -y pagando- la pintura y reparación de salones y servicios. Realmente que eso sí sería "revolucionario". |