Romario pasó en blanco ayer, domingo, en el clásico entre el Vasco da Gama y el Botafogo y frustró a un estadio Maracaná repleto, que se quedó con el grito de su milésimo gol preparado en la boca.
Romario, quien anotó su gol número 999 hace una semana ante el Flamengo, no pudo repetir la dosis ayer contra el Botafogo, que no sólo logró contener al veterano jugador de 41 años, sino que además se impuso por 2-0 con goles de Lucio Flavio (m, 14) y Tulio (m.92).
Hasta ese último gol, Romario había hecho de todo por conseguir el suyo, pero el portero Julio César algunas veces, la mala puntería o la mala suerte, se lo negaron.
Pero, como dijo Romario al concluir el encuentro, "hoy (ayer) no se dio", pese a que lo buscó con ahínco durante todo el encuentro.
Antes de tocar el primer balón, el jugador había reiterado su "ansiedad" por alcanzar una marca que se ha fijado como límite para terminar su carrera y se le notó en el campo.
Su último remate fue en el minuto 91. Una media vuelta con la velocidad de los buenos tiempos y un disparo fuerte que, otra vez, se fue cerca del palo.
A LA ESPERA DE OTRA OPORTUNIDAD
El milésimo puede llegar el próximo miércoles. Será otra vez en Río de Janeiro, pero en el estadio Sao Januario, del Vasco da Gama, que recibirá al débil Gama.