Hubo un instante, ayer, en el Estadio "Rommel Fernández", en que los corazones amenazaron pararse al unísono.
Jugaban los 14 minutos del segundo tiempo, Municipal Chorrillo y Chepo FC, que iban ganando los primeros 2-0. Se cerraba así la séptima jornada de la XX Temporada de ANAPROF, Torneo Profesional de Apertura 2007.
En veinte años de ANAPROF, no sabemos que un árbitro sufra un desmayo en medio de su trabajo de auxiliar.
El asistente Celestino Menezes conversó con el central Roberto Moreno, le explicó lo que su organismo sentía, y poco después ingresaron los camilleros, el colegiado fue acostado, y el paramédico del equipo chorrillero Manuel Peralta le prestó los primeros auxilios.
Nos correspondió ser testigos de primer plano, del insuceso. Poco antes de llevarlo a la ambulancia de la Cruz Roja, y de allí al nosocomio más cercano, para su atención adecuada, Menezes perdió el conocimento y su cuerpo comenzó a temblar, como una vara verde.
El cuarto colegiado Luis Rodríguez entró de reemplazo por el compañero herido, y a su vez Jacqueline Sáez sustituyó por aquél. Para el público, el problema se solucionó rápidamente, por la presencia de Jacqueline, en el teatro de los acontecimientos.
En una visión retrospectiva, el caso Celestino Menezes me acercó a mi propia experiencia.
Me sobrevino algo similar a mí, hace ya once años, al término de un encuentro San Francisco-Plaza Amador que relatamos por la Cadena Exitosa, en el Estadio "Agustín (Muquita) Sánchez.
Era el 2 de diciembre de 1995. Según dice la planilla médica, se trataba de la obstrucción de un vaso por un coágulo que circula en la sangre.
Según mis más que vagos recuerdos, sentí las patadas, a toda fuerza, de un elefante. Y ya no supe más nada, hasta transcurridos seis meses.
Celestino Menezes, árbitro panameño que presta sus servicios a la Comisión Arbitral de la Federación Panameña de Fútbol, es joven, hace ejercicios, y si él lo quiere, lo de ayer tendrá un gusto amargo, pero sobrevivirá.
Le rogamos a Dios para que así sea, y a Celestino, le pedimos que vuelva pronto al deporte fútbol, que ambos queremos, con inusitado amor.