Lastimosamente nada dura para siempre. La afición chiricana, en sus buenos tiempos, la mejor del patio, ha ido perdiendo fuerza y ahora no es más que un bello recuerdo.
Las estadísticas no mienten. El fenómeno de apoyo irrestricto ha perdido fuerza y hoy día pudieran ser cuartos o quinto en el renglón de seguimiento a sus selecciones.
En el 2006 celebraron seis partidos en la rueda regular en el Kenny Serracín y apenas en un juego pudieron registrar más de mil aficionados.
Este año, los números dan pena y el apoyo ha sido en menor escala. En dos partidos celebrados en el Kenny Serracín entraron 414 y 465 aficionados, menos de 500 por juego y en un partido ante Los Santos no llegaron a mil.
La afición no ha respaldado en la etapa de final de campeonato y apenas algunos manchones verdes se pierden entre los seguidores fieles de Los Santos y Herrera en el Rod Carew. Los herreranos en esta temporada en un sólo partido, lograron llenar el Rico Cedeño con 5 mil 718 aficionados.
No hay duda, Chiriquí ya no es la mejor afición y Herrera ha tomado las riendas de ese potro.
267 MIL DOLARES
En las tres series de la pelota en el 2007, sin sumar la jornada de anoche y la etapa final del campeonato, se compilan más de 267 mil dólares recabados.