Será el último tren para Real Madrid, que busca afianzar su segundo lugar y por qué no, soñar con la Liga.
El Barcelona en cambio, afronta ante el Real Madrid, aunque sin decirlo, un clásico descafeinado por la ventaja de once puntos que tiene sobre su eterno rival que puede zanjar la carrera por el título de liga y dejar las manos libres al equipo azulgrana para recibir al Benfica en la Liga de Campeones.
Sólo la fuerte carga emotiva que envuelve los duelos con el Real Madrid concede interés a un partido que, de otra forma, corría riesgo de pasar desapercibido en el Camp Nou.
Por esta razón, el técnico holandés, Frank Rijkaard, ha tenido que sacarse de la manga todos los tópicos para motivar a sus jugadores y al público.