El distorsionado relato que Hillary Clinton hizo la semana pasada de su visita a Bosnia en 1996 ha ofrecido la artillería perfecta a los críticos que cuestionan su experiencia internacional.
Mientras Clinton afirmó que recordaba "haber aterrizado bajo el fuego de francotiradores, no hubo una ceremonia de recepción y nos dijeron que corriésemos hacia nuestros vehículos", los archivos televisivos la han mostrado aterrizando tranquilamente, en compañía de su hija Chelsea, en el aeropuerto de Tuzla, donde la recibe una pequeña comitiva, incluida una niña con la que intercambia sonrisas y gestos cariñosos.
La discrepancia obligó a la ex primera dama a pedir disculpas públicamente el lunes en una reunión con los equipos directivos del diario The Philadelphia Inquirer y el Philadelphia Daily News, de la que se hace eco el primer rotativo en su página web.