Ataques a la prensa, dos difuntos "habilitados para votar". Éstas y otras irregularidades se dieron en la elección del Comité Olímpico de Panamá (COP) del miércoles 19 de marzo, pero aún el señor "presidente" Miguel Sanchiz, también jefe de la Federación Panameña de Baloncesto (FEBAPA), no ha tenido la decencia de pedir disculpas por tanto irrespeto y chabacanería.
Al salón Las Américas del Hotel Roma, donde se realizó el acto electoral, el grupo "liderado" por Sanchiz, en un auténtico desprecio por el derecho a la libertad de información y de expresión, no le permitió la entrada a ningún periodista.
El mismo Melitón Sánchez se negó a juramentar a la junta directiva del COP que fue electa de manera dudosa, mientras que Carlos Contreras, asesor legal de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), calificó de "lamentable" la manera como se desarrollaron los hechos. ¿Qué más le podía salir mal, señor Sanchiz?
Los nombres de Frank Silvestri, quien en vida fue juez internacional de natación, y Arnulfo Rodríguez, antiguo delegado de la Federación Panameña de Levantamiento de Pesas, figuraban en aquella lista de votantes que nadie sabe de dónde salió y en la que no aparecían los nombres de los representantes de muchas federaciones y comisiones deportivas legalmente constituidas y, por tanto, con derecho a participar del acto electoral.
A Sanchiz y a Samaniego, cuyo nuevo súper héroe es Franz Wever, no les importó con lo que pudieran sentir las familias de aquellos difuntos, cuyos nombres utilizaron para congraciarse y salirse, momentáneamente, con la suya.
Este hecho, de irrespetar la memoria de dos caballeros que de una u otra forma brindaron su contribución al deporte nacional, no sólo puso en duda el estado mental del titular de la FEPABA, y del bufón que lo secunda, sino que nos revelaron la clase de "seres humanos" que son, pero bien dice el dicho, "ojalá que la sonrisa no se les convierta en mueca".
Esta "elección" fue hecha un día antes de la Semana Mayor, cuando mucha gente está pensando en reflexionar, en descansar. Así la hicieron porque sabían del desastre que iba a darse la noche de aquel miércoles. Sabían que, si actuaban correctamente, no tendrían cómo ganar. Abran las champañas y celebren, mas recuerden que "no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista".
En cuanto a Samaniego, su caso es el de aquel dirigente fracasado (¡por algo lo sacaron del fútbol!), que, ahora, al parecer, busca destruir al deporte en general.