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El niño de tres años corrió por los pasillos del supermercado gritando "¡Auxilio, me molesta!". Pronto llegaron los seguridades del local y el niño señaló a un anciano con su dedito. Fue rodeado el anciano por la seguridad del super, que le preguntaba en tono fuerte, ¿Qué le hacía al niño? El anciano se excusaba diciendo que todo era un juego; que ese chiquillo gritón era su nieto. Pero no todos le creyeron.
Lo llevaron a una oficina donde continuó el interrogatorio. El anciano se defendía alegando que su nieto le había hecho una mala jugada con sus gritos, disgustado porque no le permitía correr a sus anchas por el supermercado.
Tuvo que venir la madre del niño y aclarar la situación. Se dijo a la seguridad que el niño estaba programado para pedir auxilio a gritos, en caso de que alguien lo molestara.
Y el bellaco chiquillo a pesar de su corta edad, se dio cuenta que podía chantajear a los adultos amenazándolos con esos gritos. ¿Es eso posible a tan corta edad? Podrán los expertos decir lo que quieran, pero conozco casos de niños que chantajean a los adultos para "salirse con la suya".
Ese mismo chiquillo precoz (bien podría ser el famoso Pepito de miles de cuentos), ante el otro abuelo que no le quería dar algo, le dijo muy serio:
"Si no me das eso, ¡Le diré a mi mami que me estás pegando! Asombrado el abuelo le señaló que eso era una mentira, y que no era bueno decirlas. Pero el mocoso seguía en "sus trece".
Ese chantaje lo usa mucho el niño con su empleada. Cuando ella no le permite algo, la amenaza con decirle a la mamá que le pega, cosa que le tienen prohibido a la "nana".
Por eso cuando una madre eufórica decía que "sólo los niños y los locos decían la verdad", yo me reí y pensé que estaba fuera de la realidad. En Estados Unidos ocurren también estos chantajes infantiles. Me tocó ver a una chiquilla de diez años decirle a la madre, que si no la dejaba ver televisión hasta media noche, llamaría al 911 para decir que estaban "abusando de ella".
Y creo que muchos de mis lectores sabrán de las "mentiritas" que dicen algunos niños de corta edad, cosa que causa asombro a más de un padre. Lo que sucede es que ante el peligro que puede haber contra los niños por parte de degenerados, algunos padres los "programan" para que se defiendan.
Eso es bueno; pero ya hemos visto cómo algunos chiquillos lo convierten en un arma para conseguir hacer lo que les dé la gana. El asunto es sumamente delicado, porque a veces no se sabe a ciencia cierta dónde está la verdad y hasta dónde llega la argucia del "inocente" pela'o.
Pero lo cierto es que no siempre los niños dicen la verdad. A veces usan mentiras como mecanismo de defensa para chantajear a los adultos y salirse con la suya. |