Estefany González, de 4 años de edad, es una niña en plena recuperación, después de haber sufrido terribles quemaduras de tercer grado en varias partes de su cuerpecito.
Un pequeño descuido de la madre, al utilizar gasolina para exterminar unas hormigas, provocó que Estefany fuera alcanzada por las llamas, tras originarse una explosión inesperada.
Edilma Reina, mamá de Estefany, dijo que fue un accidente que ha marcado a toda la familia. Sin embargo, cada semana junto a su hijita se traslada desde Veraguas hacia la capital para que pueda recibir terapia de rehabilitación y psicológica, a través del centro de la Asociación Panameña de Ayuda al Niño Quemado (APANIQUEM), proyecto ejecutado por el Club Rotario.
Estefany y unos 90 niños y niñas de todos los puntos del país acuden mensualmente a recibir atención especializada en la sala de quemados de APANIQUEM, ubicada en las instalaciones del Hospital Santo Tomás.
PROYECTO NECESARIO
Michael Cosaraquis, director ejecutivo de APANIQUEM y miembro del Club Rotario Nordeste, explicó que la iniciativa surgió después de conocer que Panamá carecía de este tipo de salas de rehabilitación para niños quemados, que obligaba a los pacientes a viajar al extranjero para recibir atención de ese tipo.
Cosaraquis no precisó el costo total de la obra, pero aseguró que los servicios son totalmente gratis para la población infantil, que así lo requiera.
El entrevistado manifestó que el proyecto es sostenido económicamente por socios, como las empresas privadas que creen en esta obra de carácter social.
Acotó que hay un acuerdo con el Ministerio de Salud para que tres terapéutas y otros funcionarios sean nombrados, mientras tanto asumimos el costo de los salarios.
Indicó que APANIQUEM es un proyecto dirigido por panameños para panameños, a fin de apoyar a los niños y niñas que son referidos por el Hospital del Niño, después de recibir la atención médica pertinente. Cosaraquis detalló que el proyecto crecerá porque hay otras innovaciones que se desean realizar.