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Es cierto que la educación panameña está diseñada para formar obreros, empleados y no empresarios. Tanto los educadores, como el gobierno, y el sistema en pleno, está dispuesto para mentalizar a los muchachos en el papel de asalariados.
Tal vez por eso que pocos panameños se disponen a llevar adelante su propia empresa, sus propios proyectos. Son poco creativos y se limitan a cobrar cada quincena el sueldo seguro que una empresa o dependencia del gobierno les entrega.
Las grandes naciones del mundo se han convertido en potencias económicas principalmente por el esfuerzo y sacrificio de sus pequeños empresarios, quienes han aprendido a competir y se han preparado desde niños para llevar adelante sus propios proyectos.
Quedarse toda la vida como empleado, y nunca pensar en los esfuerzos propios, deja al país limitado a un rincón gris de la economía mundial. |