El primer día de clases puede ser una experiencia difícil para cualquier ser humano, pero existe un personaje que se ve a gatas para salir airoso de este día cero: el docente.
Carmen Julio de Rodríguez es Magíster en educación escolar en primaria y secundaria, y con 19 años al frente de Kinderland, ha pasado por innumerables experiencias, cada una más excitante que la otra.
"CLASICA"
Por lo general, el niño cuando es hijo único y no ha tenido el contacto con una escuela, empieza a llorar en la puerta, a patalear y no se quiere despegar de las piernas del papá o de la mamá.
Para ello, recomienda que el padre o la madre de familia entre hasta el "lobby", se quede unos cinco o 10 minutos con el niño; después llega la maestra, se queda unos 10 minutos con el padre o la madre y el niño tímido. Luego, se lo entrega a la maestra, aunque esté llorando y se despide del niño con un beso.
ANGUSTIADOS
He visto padres que se van al carro a llorar. Al llegar a su trabajo, aún están preocupados y llaman a cada rato.
Pero eso no es todo; "he tenido padres que, lastimosamente, los he mandado a trabajar, porque nos traen al niño y se quedan aquí", comenta la educadora.
Al parecer, y aunque usted no lo crea, hay padres que se quedan desde las 7: 00 a.m. hasta las 12: 00 m.d. y traen periódicos y revistas para hacer más amena su estancia.
"En una ocasión, una madre dejó el trabajo para vigilar a su niño", agrega Julio de Rodríguez.
El problema de estos angustiados papás es que forman parte de un rol de atraso, en vez de ayudar al niño a que se desenvuelva como ser independiente.
LOS COLMOS
Hay padres de familia que toman la decisión de mandar a su hijo a la escuela a dar clases junto a su abuelita, una nana o un tutor. Para colmo, piden que esta persona se siente a la misma mesa del niño, para vigilarlo.
Ha habido padres que, a la hora de enseñarle al niño, se sientan junto a él y le repiten todo lo que está diciendo la maestra. Esta actitud trae como resultado que el niño no haga el enlace mental con su maestra.
SOBREPROTECTORES
También existen esos padres sobreprotectores, en especial, si tienen hijos únicos a tardía edad. Estos padres son los más temerosos y aprensivos, por lo que preparan este día como si fuera un acontecimiento especial para los padres y no para los niños.
Con estos padres todo puede pasar. Hay niños que vienen con una lonchera que pareciera que fueran a la guerra; es tanta la merienda, que no hay oportunidad de que en media hora logren comer todo lo que han traído. Más que loncheras, son maletines de supermercado, y les dicen: "cuidadito que compartes todo lo que te he puesto".
Otros, los visten de una manera como si fueran para una boda. Los llenan de joyas, colonia, peinados, vestidos con encajes o muy lujosos, y para rematar, les piden que no se ensucien y que no vayan a perder las prendas.
POCO IMPORTA
Hemos tenido padres que se les ha olvidado, traerlo el primer día de clases con la vestimenta que la escuela requiere.
En alguna ocasión se les ha olvidado traer la lonchera y nos piden que por favor, mandemos a comprar jugos y galletas, porque ellos no tiene tiempo para salir del trabajo y traerlos.
Otras veces, se les ha olvidado la hora de la salida, y han venido a buscar al niño cuando, prácticamente, todos los demás se han ido.