"¡Ay, ni me recuerdes eso!", manifestó con un rostro de nostalgia Lourdes Díaz, quien el próximo lunes 11 de marzo le tocará llevar a su hija Alejandra, al pre kinder.
Esta no es la primera vez que Lourdes salé llorando de un salón de clases al ver la cara de horror de una de sus pequeñas. La madre, de 35 años, tiene otra experiencia, una niña de ocho años.
"Nuevamente volveré a vivir uno de los días más importantes en los que llevo de mi rol de madre, mi último tesorito irá a la escuela", me comentó mientras mostraba unas fotos del primer año de Alejandra.
Asegura que no sabe cómo actuará cuando deje a la niña en la escuela, pero su esposo le advirtió que nada de llantos, porque la niña se pondría peor.
Pero lo cómico del caso es que la única que parece estar sumergida en la tristeza de ver a su retoño crecer es la madre; ya que la misma Alejandra está que salta en un pie, porque pronto conocerá a más amiguitos.
"Dice mi abuelita que en la escuelita voy a jugar, a pintar y que hay muchos amiguitos con quienes jugar. Tú sabes, yo fui a la escuelita con mi papá y tiene un parque, es grande, y bien bonita".
"Mi mamá me compró los zapatos, mi lonchera y la bolsa de Crayola. Mi tía me regaló bastantes cuadernos de las Princesas", son algunas de las frases que decía Alejandra, ya que la niña no paraba de hablar, de lo emocionada que estaba.
Eso no es todo, Alejandra se fue hasta su cuarto y buscó todo lo que le habían comprado para la escuela.
En un sillón de la sala, un poco más tímida se encontraba Lulín, la hermana mayor de Alejandra, quien va para tercer grado. La niña no era muy parlanchina, es más, había que sacarle las palabras de la boca.., como se dice.
Según la madre de ambas, todavía recuerda el primer día de Lulín, "fue horrible y espero que el de Ale, no sea así", dijo.
AQUI LES VA LA PRIMERA EXPERIENCIA DE LOURDES:
"El gran día, mi hija no se veía tan entusiasmada como lo estuvo durante los días previos, pero por lo menos, yo tenía la certeza de que una vez que su cuerpecito se posara sobre el piso de la sala y viera a otros niños como ella, estaría feliz de quedarse sin mí; pero no, algo falló.
Todo iba bien mientras ella me estuviera viendo. Cuando intenté irme empezó a llorar, sentí ganas de quedarme; pero me dijeron que la dejará solita. La maestra tuvo que consolarla, lastimosamente no pudo y tuve que quedarme otro rato, hasta que la niña se sintiera bien", recordó entre risas Lourdes, mientras su hija Lulín estaba sonrojada.
Asegura el esposo de Lourdes, que la experiencia de Ale, hija menor, no será igual, ya que es una niña bastante independiente, que es feliz cuando ve más niños. "La niña ha estado en campamentos y ha ido a pasear con vecinas, y le ha ido de lo más bien", finalizó.
ALGUNOS DE LOS ERRORES MAS COMUNES SON:
Durante los días previos, expresar con insistencia frases como: "te vas de mí", "eras un bebé y ahora te vas de nosotros", "no sé si voy a soportar verte cruzar la puerta de la escuela". Con mensajes tan dramáticos y contundentes, se propicia la angustia de separación en los niños y lógicamente un rechazo por la escuela.
Desorganización y conflictos durante los preparativos, tales como desayunar y vestirlo de prisa, o llegar con angustia por la hora de entrada, todo lo cual influirá en que vea a la escuela como un problema.
Utilizar el chantaje afectivo al momento de la despedida: "no llores porque mamá se va a poner triste".
Mentir a los niños respecto a lo que va a ocurrir: "dale la mano a la maestra, no me voy a ir, ahora mismo regreso y estaré contigo en el salón de clases".
Utilizar el engaño como forma para que se queden en la escuela, como, por ejemplo, pedirles que entren a tomar un dulce y alejarse de la escuela sin que el niño vea.
Convertir el momento de la despedida en un evento dramático y difícil, como puede ser que los padres lloren frente al niño, además de mostrarse tristes y abatidos.
Prolongar el momento de la despedida.
TOMA NOTA DE LOS SIGUIENTES CONSEJOS PARA HACER MAS FACIL EL PRIMER DIA DEL PRE KINDER:
Prepara a tu hijo unos días antes de la entrada al pre kinder explicándole lo que va a ocurrir: cómo es la escuela, qué va a hacer, quién lo va a cuidar, que tú lo llevarás y lo recogerás a cierta hora (o bien, la persona asignada), que se trata de algo bueno y divertido, que estará muy bien.
De ser posible, llévalo a conocer su salón y a su maestra antes del primer día de clases.
Procura dejar al niño menos tiempo del horario normal para que se adapte gradualmente (en el caso de que su escuela lo permita).
Permítele llevar algún objeto que le brinde seguridad y que asocie con su círculo familiar (muñeco, amuleto, pañuelo, cobija).
Involúcralo en los preparativos de su mochila y lunch, motívalo con entusiasmo y platícale lo bien que se sentirá en la escuela.
Trata de que la despedida sea natural y rápida, sonríele a tu hijo.
No fomentes regresiones a etapas anteriores, es decir, hablarle como si fuera un bebé, consentirlo demasiado o hacer que se apegue más a ti para compensar el desprendimiento.
Confía en la capacidad de adaptación de tu hijo a los cambios positivos. Sólo así podrás transmitirle seguridad con palabras y con actos.