Las lágrimas recorrían su rostro, al recordar que hace poco era un hombre lleno de salud y que era el sustento de su hogar. Ahora, Carlos Marín no lo puede hacer.
La vida le ha dado duros golpes que ahora lo tienen muy triste y preocupado, porque faltan pocos días para que se inicie el año escolar. Sólo le queda escuchar las palabras de aliento de su esposa, que le dice que "con la ayuda de Dios, todo cambiará".
El señor Marín vive en El Playón de Pocrí, en Aguadulce, junto a su esposa y cinco hijos, de los cuales cuatro están en la escuela primaria y uno en primer ciclo.
Desde hace cuatro meses, está enfermo, le dio dengue hemorrágico, por lo que estuvo hospitalizado en el Hospital Regional Rafael Estévez de Aguadulce.
Posterior a eso, le diagnosticaron insuficiencia renal y ahora lleva una sonda; luego le dijeron que tenía problemas con la próstata.
Recibió la noticia de que va a ser intervenido quirúrgicamente, pero no sabe de cuál de sus males. Él sólo está pensando en la cuenta que tiene que pagar en el hospital por su estadía, y otros servicios que ha recibido por B/. 168.00.
Ante esta situación, su esposa trabaja en la casa de un vecino para ganarse algo, quitándole la cáscara a los camarones, pero esto no alcanza para la luz o el agua.
Los vecinos de la familia Marín, como el señor Nelvin Castillo, son conscientes de su problema, por lo que le llevan la comida para él y su familia.
TRABAJADOR
Años estuvo pescando en el puerto de Aguadulce y, pese a que no tenía los equipos adecuados, siempre lograba algo para darle de comer a su familia.
Su fortaleza es su esposa, quien le dice que tenga fe en Dios de que todo mejorará.