Al verse obligado a dejar la Casa Blanca, Nixon (Frank Langella), el astuto y frío ex presidente de USA aceptó conceder una única entrevista y contestar a preguntas acerca del escándalo Watergate que acabó con su presidencia. Nixon sorprendió a todos al escoger a David Frost (Michael Sheen) como confesor televisivo, seguro de que podría con el alegre presentador británico y se ganaría las mentes de los estadounidenses.