La resequedad es una manifestación de la piel que se caracteriza por falta de humedad.
La piel seca muestra con frecuencia irritación, zonas con escamas y se agrieta con facilidad en especial en la frente y debajo de los ojos. Además es de textura fina con poros pequeños, y la persona que posee este tipo de piel siente, cuando se limpia el rostro, cierta tirantez.
Su ventaja radica en que no suele tener problemas de acné ni de granos, pero debe tener cuidado que no se agriete.
Entre las causas de la piel seca tenemos:
- Mal funcionamiento de las glándulas sebáceas que no producen suficiente fluidos para lubricar la piel.
- Exposición excesiva al sol, mar y piscinas y sequedad ambiental.
- Herencia.
- Alimentación inadecuada y especialmente deficiente en vitaminas y zinc.
- Uso de productos para la limpieza facial demasiados agresivos.
Debido a que el cutis seco tiende a arrugarse con facilidad, sobre todo alrededor de los ojos, se recomienda aplicar harina de avena y clara de huevo para suavizar las famosas pata de gallo; si se aplica con un pincel mucho mejor.
Para limpiar la piel puede utilizar un par de cucharadas de leche caliente a la que debe agregarle unas gotas de aceite de oliva. Se mezcla bien, y con una bolita de algodón, se limpia el cutis con esta preparación.
Recuerde no abusar de su uso.