 |
Hoy, 134 años después, nosotros analizaremos esto desde el contexto del "fútbol y la paz".  |
Ante la amenaza de guerra que se vislumbra en el Golfo Pérsico (Irak) y que afectaría directamente a la realización del mundial Sub-20, donde por primera vez Panamá participará, haremos un alto en lo que acontece a tantos kilómetros de esta nuestra querida ciudad.
Pues la situación, más que nunca, ha llamado la atención de los panameños, en parte por la participación del onceno Sub-20, y en otra, porque las guerras nunca son queridas.
Sobre esto León Tolstoi, un novelista y pensador ruso, escribió en 1869 una genuina pieza de la literatura universal, titulada: Guerra y Paz.
Hoy, 134 años después, nosotros analizaremos esto desde el contexto del "fútbol y la paz".
Me preguntarán ¿por qué mezclar una cosa con la otra?
Y es que justo en este momento los seguidores del deporte podemos unir fuerzas para pedir la paz y que los jóvenes estén alistados para hacer deportes, en vez de entregarse a un juego absurdo llamado guerra.
El asunto se ha convertido tan deportivo que hoy ocupa páginas de las secciones especializadas de diarios en todo el mundo.
Hay que agregar que no sólo al fútbol puede afectar esta situación, sino que también actividades deportivas en el área han sido detenidas parcialmente o por completo. Tal es el caso del golfista más famoso, Tiger Woods, quien no asistió al Dubai Desert Classic, por lo que acontece.
Como ejemplo a seguir, recientemente una información de EFE titula: Niños juegan al fútbol por la paz entre cohetes e incursiones; y señala en su primer párrafo que "un grupo de unos 150 niños israelíes y palestinos celebraron hoy un encuentro deportivo en la ciudad israelí de Sderot, en lo que es un tenue destello de paz en una jornada marcada por la violencia".
Esto fue cerca de la tan conocida franja de Gaza. Lamentablemente, los partidos de fútbol coincidieron con un nuevo ataque con cohetes.
¿Será acaso que una de las pasiones más grandes del mundo, el fútbol, no puede parar una guerra?
Dios quiera que la respuesta sea que sí se puede. Que el deporte es más que un conflicto bélico.
Tal vez, sea una utópica idea, pero si hay algo que debe detener un ataque armado es esa pasión llamada deporte.
En Panamá todo un país espera ansioso que esa pelota mágica ruede como nunca en Emiratos Arabes Unidos, y que en ese momento podamos decir, gritar y hasta, por qué no, llorar de la emoción por ese primer partido mundialista de la Sub-20.
No sé usted, pero desde ya tengo ganas de ver esos partidos, al igual que muchos.
El solo hecho de pensar que por una guerra nos podríamos perder esto, me molesta.
Amanecerá y veremos, en este mundo de poderes, pero ojalá la suerte nos acompañe y el poder del balón número 5 sea más que el del arma más avanzada del mundo.
Sé que en la realidad el artefacto tiene más poder que el esférico, pero en los corazones de la mayoría lo que manda es la alegría de ese deporte, cualquiera que sea el suyo, en nuestro caso, del que domina a las multitudes y es el más popular en el planeta: el fútbol
Esperamos que la vida sea como el juego de aquellos niños palestinos y israelíes, separados por una histórica guerra, pero unidos por un juego, el más bello de todos: el fútbol... |