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P: Acabo de enterarme de que mi padre va a sufrir una operación en el ojo debido a algo llamado degeneración macular. El ha tenido una vista estupenda durante toda su vida. ¿Es algo hereditario? R: Las distintas partes del ojo van cambiando con la edad, igual que ocurre con el resto del cuerpo. Los párpados se vuelven algo mustios y disminuye la producción de lágrimas. Las lentes se vuelven duras, lo que hace difícil el fijarse en objetos cercanos. Si la lente se pone borrosa (una catarata), quizá sea necesario pasar por el quirófano. En algunas personas, la presión crece en el ojo, provocándoles glaucoma. Esta enfermedad precisa de gotas oculares, pastillas e incluso cirugía para conservar la visión.
La retina también cambia con el tiempo. Cuando se llega a los cincuenta, casi todo el mundo ha desarrollado un pequeño drusen, depósitos de desechos amarillos entre las capas de la retina. Los drusen pequeños no son importantes, pero los grandes sí, ya que son síntomas de un riesgo creciente de degeneración macular asociado a la edad (DMAE). La DMAE puede ser de dos clases. La forma "seca" es nueve veces más común que la forma "húmeda".
La DMAE seca tiene su causa en la descomposición de las cédulas de pigmentos en la mácula. Conforme van muriendo las células, éstas se convierten en desechos que los médicos perciben como grandes drusen cuando observan el interior del ojo. Aunque habitualmente la DMAE seca va empeorando con la edad y va avanzando lentamente, normalmente sólo causa una pérdida de visión leve o moderada.
La DMAE húmeda es menos corriente pero más grave. En este caso, nuevos vasos sanguíneos debajo de la retina crecen en la mácula. Debido a que estos nuevos vasos tienen unas paredes débiles, dejan escapar líquido en la retina, perturbando y destruyendo las cédulas de la mácula. El daño lleva a cicatrices permanentes y pérdidas de visión. La DMAE húmeda avanza rápidamente. Si no se sigue un tratamiento adecuado puede causar daños graves e incluso ceguera.
Un síntoma de la DMAE consiste en ver deformado el contorno de los objetos. Los marcos de las puertas, los postes telefónicos, los filos de los edificios y otros objetos que deberían verse rectos, aparecen como curvados. Una mancha borrosa o blanca en el centro del campo de visión es otro de los síntomas característicos. Es como si un flash afectara a la visión, sólo que es permanente.
El marcador de Amsler es un instrumento que los oculistas utilizan para detectar la DMAE y para seguir su avance (vea el gráfico que se acompaña). Los médicos también suministrarán el marcador a una persona con DMAE para que pueda utilizarla en casa para evaluar si la enfermedad está mejorando o empeorando. Simplemente tiene que sostener el marcador a una distancia de unos treinta centímetros delante de sus ojos. Taparse un ojo y mirar a la mancha que hay en el centro de la cuadrícula. Repetir después la operación con el otro ojo. Si las líneas aparecen rotas o curvadas o si percibe una mancha blanca, llame rápidamente al médico. Debido a que la DMAE puede avanzar rápidamente, los pacientes que la padezcan deberían utilizar el método de la cuadrícula todos los días.
No hay un tratamiento específico para la DMAE. Eso es lo malo. Lo bueno es que la DMAE húmeda, la forma más grave, responderá al tratamiento si esos vasos sanguíneos considerados anormales se examinan a través de una prueba especial.
Hay dos tipos de tratamientos. La fotocoagulación con láser descarga una corriente relativamente fuerte en los vasos sanguíneos anormales. Hace que dejen de filtrar, pero el tratamiento deja una pequeña cicatriz.
Si se utiliza la técnica más nueva de la fotodinámica, los médicos primero administran una sustancia por vía intravenosa que aumenta la sensibilidad del cuerpo a la luz. Después aplican un láser de baja energía para tratar los vasos sanguíneos anormales. |