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Cielo o infierno ¿Cuál será su destino eterno?

Redacción
Crítica en Línea
Haga clik aquí y pida perdón por sus pecados... Ahora, haga otro clik sobre el pecado cometido... Decida ahora si desea ser perdonado por los pecados cometidos. Los cibernautas deben escoger entre las opciones "Sí" o "No". Así de sencillo se "concede" el perdón y el "pase al cielo" en diversos "ciber-confesionarios" del Internet. Pero, ¿Puede un adúltero, ladrón, idólatra, fornicador, blasfemo o mentiroso ser redimido de sus faltas tan fácilmente? ¿Qué hay que hacer para ser perdonado? ¿Se perdonan todos los pecados? Las respuestas a estas interrogantes varían, de acuerdo a la corriente cristiana que se profese. No obstante, ministros católicos y evangélicos coinciden en que "el perdón de los pecados no se logra apretando un botoncito". El párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, Luis Jiménez, asegura que "la Iglesia Católica tiene poder de perdonar los pecados". El sacerdote sustentó que cuando Jesús dijo a Pedro: "Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos y todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos" (Juan 16.19). Jiménez dedujo que: "como el Papa es sucesor de Pedro, entonces tiene la llave para abrir y cerrar, perdonar y condenar, y la Iglesia que él representa también puede hacerlo". Por lo tanto, sólo se puede perdonar confesando los pecados ante un sacerdote. No obstante, el pastor evangélico Carlos Rowe expuso que "ninguna iglesia puede salvar a nadie, puesto que sólo Cristo tiene autoridad para perdonar los pecados". "La Biblia declara que solo en Jesús hay perdón", apuntó. El pastor argumentó su posición con lo que determina Hechos 4.12: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvo". Rowe también indicó que el único que puede perdonar es Jesucristo, porque es el único mediador entre Dios y los hombres y citó 2da Timoteo 2.5: "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre". El ministro evangélico Carlos Rowe explicó que la doctrina bíblica determina que para recibir perdón y ser salvo sólo hay que "confesar con tu boca que Jesús es el Señor, y creer en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, como lo señala Romanos 9.10". Manifestó que "la Biblia establece que no es necesario ofrecer ningún sacrificio, ni tampoco pagar ninguna penitencia para lograr el perdón y la salvación, porque Cristo ya hizo el sacrificio al morir por todos los que en él creen y citó Juan 3.16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna". Luego hay que mantener una vida alejada del pecado y consagrada al Señor Jesús, apuntó Rowe. El pastor expresó "no hay diferencia entre pecados. No hay pecado chico, ni grande, sino que al cometer pecado, cualquiera que sea, la persona se hace merecedora de la muerte espiritual". Citó Romanos 6.23, que indica: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro". "Aquí no dice que si uno comete tal o cual pecado, es decir no hace distinción de pecado", apuntó Rowe. No obstante, el sacerdote católico Luis Jiménez reiteró que para recibir el perdón, necesariamente hay que cumplir con el Sacramento de la Confesión, es decir confesar los pecados ante un sacerdote católico, y luego cumplir las penitencias que te impongan. Cuando has confesado tu culpa, Dios te perdona los pecados, pero sólo por medio de la Iglesia Católica, apuntó el padre Jiménez. Igualmente indicó Jiménez que la confesión de los pecados no elimina algunas consecuencias del pecado, por lo cual es necesaria la indulgencia. "Con la indulgencia se libera al pecador de la pena por los pecados ya perdonados, es decir se ofrece un perdón más completo", dijo el sacerdote católico. Sostuvo que el año 2000 fue declarado como "Año del Jubileo", en el cual se otorga la indulgencia jubilar o plenaria, la cual cancela el total de la pena temporal por los pecados. Para obtener la indulgencia jubilar también hay que participar en la Santa Misa, rezar un Padrenuestro, un Credo y un Avemaría por las intenciones del Papa, sostuvo Jiménez. El párroco apuntó además que hay pecados mortales y veniales. Hay pecados que hacen mucho daño y otros que no rompen totalmente con Dios, dijo. "Los pecados mortales son aquellos graves, como los establecidos en los diez mandamientos, y los veniales aquellos de forma leve. Por ejemplo: un hombre casado puede flintear [coquetear] con una persona que no es su esposa, lo que sería un pecado venial, pero si tiene relaciones sexuales y adúlteras, es un pecado mortal", explicó. Apuntó que los pecados veniales no son necesarios confesarlos ante un sacerdote. Tanto el párroco como el pastor indicaron que todos necesitan perdón, al presentar el texto Romanos 3:23 que sostiene: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios". Igualmente coincidieron en que todos los pecados pueden ser perdonados a excepción de las blasfemias contra el Espíritu Santo y argumentaron esto con el pasaje bíblico Marcos 3:28-29 en el cual Jesús dice: "De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno". "De ser perdonado o no depende dónde las personas pasarán la eternidad", sostuvo el padre Jiménez. Los que estarán en el cielo por la eternidad serán todos aquellos que lograron el perdón, mediante la confesión y la indulgencia, mientras que aquéllos que nunca se confesaron pasarán su eternidad en el infierno. No obstante, agregó que: "una persona que murió sin estar completamente pura de espíritu, necesita poco tiempo de preparación y purificación en el purgatorio, y luego de allí pasará a la vida eterna en el cielo". En tanto, el pastor Rowe se mostró contradictorio con la doctrina que enseña la existencia del purgatorio. Argumentó que Mateo 5.31-46 y Lucas 16.19 establecen claramente que sólo hay dos destinos luego de la muerte: cielo e infierno. "E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna", Mateo 5.46. "No hay término medio, ni purgatorio, ni lugar de purificación. Si antes de morir una persona confesó sus pecados a Jesús, le aceptó como su Salvador y se apartó del pecado, irá al cielo por la eternidad, pero si murió en pecado irá al infierno eternamente, de acuerdo a lo que establece la Biblia", manifestó Rowe.
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