Los 65 mineros atrapados en la mina Pasta de Conchos, en el norte de México, murieron tras la explosión por acumulación de gas metano registrada el domingo pasado, admitieron empresa y autoridades.
El informe oficial se dio a conocer después de que durante seis días las autoridades y los empresarios alentaran a los familiares a mantener la esperanza de que los mineros serían hallados con vida.
En rueda de prensa conjunta, el ministro de Trabajo, Francisco Salazar, el presidente de Industrial Minera México, Javier García, y el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, informaron de la conclusión a la que llegaron sobre la suerte de los mineros atrapados.
La onda expansiva se extendió por toda la mina de carbón, ubicada en el municipio de San Juan de Sabinas, en el estado de Coahuila, fronterizo con EE.UU., y se registraron temperaturas superiores a los 600 grados centígrados, explicaron en la rueda de prensa.
No hubo posibilidades de supervivencia después de la explosión de metano producida en el interior de la mina, dijo García a la prensa.
El último informe contrastó con los informes de los días anteriores, cuando la empresa y las autoridades, excepto el gobernador Moreira, afirmaban que había esperanzas de hallar con vida a los mineros.
La mina tiene una capacidad de producción de 1, 000 toneladas diarias y fue inaugurada en 1982. Su profundidad es de unos 160 metros en toda la mina y el punto más alejado está a 2, 780 metros desde la boca de acceso.
En la actualidad se llevaba a cabo una ampliación con un valor de entre 15 y 20 millones de dólares. La mina tiene 282 trabajadores directos, más un número indefinido de contratistas, y de ella sacan su sustento unas 600 familias, según la empresa.