Un nuevo estudio asegura que es bueno dormir después de haber aprendido algo para fijarlo, pero también hay que dormir y descansar antes de tener un nuevo aprendizaje. Por lo que una siesta a la mitad de la jornada resulta de lo más recomendable.
El estudio revelado en la conferencia anual de la Asociación estadounidense para el avance de la ciencia (AAAS), celebrada el fin de semana en San Diego, California, llegó a la conclusión que dormir una siesta no sólo renueva el cerebro, sino que también mejora las habilidades mentales.
"El sueño tiene efectos reparadores tras un prolongado período de vigilia, pero también aumenta las capacidades neurocognitivas en comparación con las que existían antes de dormir", dijo Matthew Walker, profesor de Psicología de la Universidad de Berkeley y principal autor de estos estudios.
Para esta investigación, fueron examinados 39 adultos jóvenes divididos en dos grupos, uno de los cuales durmió una siesta y el otro no. Al mediodía, todos los participantes fueron sometidos a ejercicios mentales dirigidos principalmente a activar el hipocampo, una región del cerebro que ayuda a almacenar la información. Ambos grupos tuvieron un rendimiento similar.
A las 2:00 p.m., el grupo seleccionado para la siesta se fue a dormir durante 90 minutos, mientras que los otros se mantuvieron despiertos. Más tarde en el día, todos los participantes del estudio se sometieron nuevamente a una serie de ejercicios mentales en los que debieron memorizar información. Los que se quedaron despiertos todo el día bajaron su rendimiento en comparación con los ejercicios anteriores. En tanto, los participantes que habían dormido la siesta rindieron notablemente más, e incluso mejoraron sus habilidades.