Pasan y pasan las temporadas; y siempre se ven actos que van en detrimento al desarrollo del béisbol en nuestro país, que nos pone a flor de piel y refleja lo mucho que nos falta para llegar al profesionalismo.
Traigo esto a colación, luego de escuchar ayer las palabras del entrenador de la novena de Herrera, Israel Delgado, quien indicaba que la fundación era la que había impuesto a Javier Castillo en el nómina final del equipo.
Que no se confunda, este joven talento panameño, tiene todo el derecho en representar su provincia, cuando y donde quiera. Pero no estoy de acuerdo que personas con poco o nulo conocimiento de este complicado deporte, afecte el trabajo y desarrollo de una novena en le campeonato nacional.
Las palabras de Delgado, son una alarma, me ponen a pensar y me pregunto ¿Quienes son los verdaderos técnico?
Si la persona elegida para tal responsabilidad, no puede tomar la última decisión de su equipo, es un total falta de respeto. Más al profesor Delgado, que lleva más de diez años dirigiendo a tan ilustre e histórica provincia como los es Herrera y ubicándola en lo más alto con cuatro títulos.
Es verdad que las fundaciones son las que se encargan de la mayoría de las contrataciones y la administración de los equipos. Pero tienen que tener claro, una cosa es administrar y la otra es dirigir, deben dejar trabajar a la personas idóneas para conducir al equipo.
Algo parecido sucedió en el ya concluido campeonato juvenil, cuando la Liga provincial de Chiriquí tomó una medida arbitrária de cambiar a Juan Pringle, quien había tenido una excelente labor.
Las diferentes fundaciones y ligas provinciales, deben tener mayor respeto a los Jugadores, cuerpo técnico y los fanáticos, quienes son los principales actores de los torneos, que hacen de esto una verdadera fiesta.
De lo contrario, nadie los querrá conducir, representar y ver los partidos, y tendrán que bajar de su oficinas con aire acondicionados para enfrentar muchas de las adversidades que presentan a diario nuestros peloteros.