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Cuando el Cholito Mesero del viejo café de Santa Ana me pidió asesoría para hacer un discurso político, mi mente viajó por el "túnel del tiempo"... ¡hacia cuarenta y seis años atrás!. Tenía dieciséis años de edad y decidí lanzarme para presidente de la gloriosa Asociación Federada del Instituto Nacional (AFIN). Era un ignorante total en cuestiones de política estudiantil y eso me costó perder las elecciones. No sabía cómo hacer un discurso para conseguir los votos de los muchachos institutores.
Ingenuamente decidí que en mi discurso no daría nada que no pudiera realizar. En resumen, no prometería cosas que sabía no haría después, porque lo consideraba (y todavía lo considero, hoy que soy uno de la tercera edad), un engaño a los electores. El candidato contrario era Carlos Núñez, quien tenía mayor experiencia política.
En sus discursos prometía mucho, cosa que me molestaba porque comprendía que no las haría. Al final, la gente le hizo caso a las numerosas promesas del otro candidato y yo perdí la elección... Pero gané una gran enseñanza en materia de política estudiantil y de la otra.
Así que le pedí esa mañana soleada al Cholito Mesero que nos reuniéramos en un rincón, cerca de la cocina, para poder hablar con soltura. "Lo primero que tienes que hacer Cholito, es una lista enorme de cosas que piensas hacer si ganas; las que podrías hacer y las que nunca harás", le dije al más bellaco de los meseros panameños.
"Luego revuelves todas esas cosas y las dices en tus discursos, como si las harías al día siguiente que ganes el puesto", le aclaré al dirigente del curioso partido en formación llamado "Bistec con papas". "Pero, señor periodista, ¿eso no sería decir mentiras al pueblo?", preguntó el mesero pobre, pero honrado.
Hice un gesto de "no me importa" con la cabeza y la boca, y seguí con mis consejos. "Cuando hables dirígete a una o dos personas que están frente a ti, para que la gente crea que los conoces. Si antes de hablar averiguas el nombre de alguien conocido que está allí, el efecto será mejor", añadí, tirándome de experto en discursos políticos.
"Recuerda siempre machacar con palabras como democracia, gobierno de los pobres, quiero ganar para reventarme trabajando para mejorar este país, estoy dispuesto a dar la vida por Panamá, etc.", fueron otros de mis consejos.
"Yo no sé cómo podré recordar tantas cosas para decir", señaló el más "vivo" de los meseros panameños. "Eso no es problema, Cholito -le indiqué-, puedes llevar unas tarjetitas con las palabras que debes decir, o un amigo que detrás de ti te "sople" lo que debes hablar".
Quedó con la boca abierta el pichón de político, lo que aproveché para rematar mi asesoría. "Además, repite siempre la misma cantaleta, que lo más seguro es que los que asistan al mitin ni cuenta se den de esto". |