Un suicida palestino mató a ocho personas al detonar una bomba en un abarrotado autobús en Jerusalén, en la víspera del inicio de las audiencias del Tribunal Internacional de Justicia la Haya sobre la legalidad de una barrera que Israel dice servirá para contener ataques como el de ayer.
La policía dijo que unas 60 personas resultaron heridas en la explosión, que convirtió al autobús en pura chatarra, en una concurrida bocacalle cerca del hotel Inbal, donde líderes de las más importantes organizaciones judías de Estados Unidos estaban reunidos.
"La gente gritaba 'mamá, papá'. Había partes de cuerpos por todos lados, incluyendo manos y pies alrededor del autobús," dijo el doctor Reuven Pohl.
El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya comenzará el lunes las audiencias sobre la legalidad de la barrera que Israel construye para detener los atentados suicidas. Los palestinos sostienen que en realidad se trata de una anexión de tierras.
El grupo extremista de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, parte de la facción Fatah del presidente Yasser Arafat, reivindicó la responsabilidad del atentado.