La tensión se sentía en el ambiente y es que desde la vísperas, corría el rumor que el día del funeral de Jaime Moreno, una antiguo integrante de la conocida banda de la 15 pisos, en el corregimiento de El Chorrillo, la sangre llegaría al río, pues sus amigos prometieron vengarse de sus asesinos, inclusive utilizando armas de guerra.
Jaime Moreno alias "Jaimito" fue asesinado, el pasado viernes cuando se encontraba en las cercanías de una bodega y fue abordado por sus verdugos, quienes le dispararon en el tórax, muslo derecho y la mandíbula.
Desde tempranas horas de ayer, la Policía Nacional reforzó la seguridad en el barrio, y realizó un operativo por los edificios Renovación y el complejo 24 de Diciembre, donde se logró retener a un sujeto con un arma de fuego y a varios más para ser investigados.
En los alrededores de la iglesia Nuestra Señora de La Merced, en donde se realizaría la misa de cuerpo presente, la vigilancia no fue menor, todos aquellos que pretendían acercarse al templo, eran revisados, y aquel que se le encontraba algo sospechoso era retenido.
Dentro de la iglesia, personas de todas las edades, formaban fila para ver el cadáver, y hasta fotografiarlo con sus celulares.
El cuerpo del occiso vestía de saco oscuro y una corbata multicolor, mientras en los alrededores de la iglesia, sus allegados mantenían en jaque a los medios de comunicación a los que impedían ingresar al recinto religioso.
El sermón del sacerdote Javier Umaña, no pudo ser más adecuado para el tenso momento que vivían los presentes, haciendo un llamado para que haya paz en los corazones, las familias y en la comunidad.
A pesar de lo emotivo del mensaje, no pocos ponían en duda que esto pudiese hacerse realidad.
Al finalizar el oficio, al cuerpo sin vida se le procedió a dar sepultura en el Cementerio de Corozal, en medio de una breve ceremonia ahora de corte evangélico.
Entonando el cántico cristiano "La Niña de mis Ojos", los seres queridos de Moreno le dieron el último adiós terrenal.
LOS ENEMIGOS CELEBRAN
Y mientras unos lloraban la partida, otros la celebraban, y como se había especulado, los enemigos del difunto lo harían a lo grande con música festiva y licor.
Pero las unidades policiales les aguaron la fiesta y en un fuerte operativo procedieron a poner fin a las actividades que presagiaban con provocar un baño de sangre.
Al cierre de esta edición la acción policial continuaba.