La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia Católica para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es el tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.
Durante este periodo Cristo invita a los cristianos a cambiar de vida, por lo que la Iglesia invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas, por estos la cuaresma se traduce en el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna.
La Cuaresma dura 40 días y está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia.
El número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data del siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia.
La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual, el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.