Tiger Woods salió de la oscuridad de su retiro para confesar sus infidelidades y pedir perdón por sus engaños, por romper su imagen de deportista ejemplar y por hacer pedazos los valores que le habían inculcado desde niño sus padres. Además, dijo que quiere volver a jugar golf, pero no sabe ni cuándo ni dónde ni cómo.
Durante su comparecencia, en primera fila, su madre Kutilda Woods, lo observaba con una mirada severa. Al acabar, ambos se abrazaron y luego Woods se marchó tan sigiloso y cabizbajo como había llegado.