El 20 de febrero de 1943, el agricultor Dionisio Pulido y su familia trabajaban en su maizal cerca del pueblo de Paricutín, en el estado de Michoacán, México, cuando notaron una fisura en la tierra de donde comenzaron a salir vapores ardientes, ceniza y piedras. Estaban siendo testigos del nacimiento de un volcán. En una semana el volcán creció cinco pisos de alto, y en el primer año, los pueblos de Paricutín y San Juan Parangaricutiro desaparecieron bajo la lava. Hoy en día el volcán Paricutín mide 424 metros de alto.