Unos investigadores sociales norteamericanos hicieron un experimento hace cincuenta años que demostró cómo discriminaban a las personas por su manera de vestir.
Contrataron una actriz y la vistieron con ropas humildes. Le dieron unas palabras que tenía que decir al entrar a una lujosa joyería. Se referían a que ella quería ver un costoso anillo de diamantes.
Con cámaras ocultas filmaron lo que sucedió. Cuando la actriz entró dependientes la miraron "de arriba abajo". Al notar sus ropas baratas ni caso le hicieron.
Obligadas a atenderla lo hicieron de mala gana, sin dejar que la mujer tocara las joyas.
Horas más tarde la misma actriz entró a la joyería. Ahora vestía costosa ropa de marca y estaba maquillada.
Las mismas dependientes al "revisarla" acudieron con entusiasmo a atenderla, y dejaron que se probara los anillos.
Así quedó demostrado hace mucho tiempo que en algunos negocios de Estados Unidos trataban a las personas según fuera la calidad de sus vestidos.
Aquí en Panamá ocurrió algo parecido hace más de veinte años.
Un sábado por la mañana se apareció a un negocio de venta de camiones un humilde campesino. Vestía ropas sin planchar, barba de varios días, una chácara y zapatos viejos.
Se acercó al empleado pidiendo ver algunos "camioncitos". El empleado notó su pobreza y le dijo que fuera a otro negocio, donde vendían camiones usados, que eran más baratos.
Horas después el empleado del negocio de autos de al lado, llegó muy contento para hablar con su amigo. Le dijo que había hecho una buena venta y ganado mucha comisión.
"Un viejo campesino me compró al contado tres camiones. Mira que sacó rollos de billetes que traía en una chácara", expresó.
Hace semanas pude ver en la televisión colombiana un experimento parecido al de los sociólogos norteamericanos. Allí se trató de la venta de un lujoso automóvil.
Al mal vestido no le dejaron ni tocar el auto. Cuando llegó con ropas caras, hasta hicieron que se sentara y probara el vehículo.
Estoy seguro de que existen muchos casos aquí y en otros países, que confirman que todavía se discrimina a las personas por la forma de vestir.
Tal vez por eso algunos pobres compran imitaciones de ropas caras, para parecer que tienen dinero.
Realmente la gente vale por lo que es, y no por lo que viste. De nada vale un ricachón que tenga un corazón negro y sea un maleante. Es lamentable que se aprecie a los seres humanos en forma tan ligera.